viernes, 6 de julio de 2018

Deforestación a nivel mundial

La deforestación es un problema muy grave en la actualidad por lo cual distintos tipos de bosques o terrenos forestales son removidos indiscriminadamente para beneficio de diversas actividades como construcción de pueblos, terrenos para la agricultura o ganadería o la venta de madera para distintos útiles y objetos cotidianos. 
Esto puede causar problemas para los seres vivos ya que una de las funciones importantes de los bosques es que trabajan las 24 horas para extraer el dióxido de carbono del aire y brindarnos oxígeno (HO2) a cambio. Esto es fundamental para la vida de los humanos y si se sigue talando puede haber una desaparición de sumideros de dióxido de carbono, reduciendo así la capacidad del medio de poder absorber dicho CO2.
Otra de las funciones más importantes de los árboles es su capacidad para la evapo-transpiración de volúmenes enormes de agua a través de sus hojas. Este proceso comienza cuando el agua, por efecto del calor del sol, se evapora (pasa del estado líquido al gaseoso) y se incorpora a la atmósfera como vapor de agua. A medida que asciende y por disminución de la temperatura, el vapor de agua se condensa (se convierte en pequeñas gotas) formando las nubes. El agua condensada en las nubes cae finalmente en forma de precipitaciones sobre los continentes, permitiendo así el crecimiento de los árboles y de sus raíces, como también el de otros organismos vivos si esto no se realiza puede ocasionar sequías de gran magnitud y ocasionar cambios climáticos.
Por ejemplo, es la Cuenca Amazónica, compartida por siete países, con una extensión de 6.700.000 km2. Casi 70% de esta, se encuentra en Brasil (representando un 30% de la selva tropical que queda en el planeta). Parcelas de ellas que contienen la mayor diversidad biológica, colindan con terrenos talados y quemados a los que se les dará uso agropecuario. Al ritmo actual de deforestación y sumado al continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos decenios se destruirá 40% de la Amazonia y que otro 20% se degradará.
Cuando los bosques y árboles desaparecen se llevan consigo sistemas enteros de suelo y de agua, a menudo de forma irreversible. El 75% del agua dulce para cultivos, industria y hogares proviene de bosques y humedales. Estos también capturan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y, cuando se destruyen, ese carbono que secuestraban se libera en la atmósfera, causando un impacto negativo en el clima.
El efecto de la deforestación para las personas y el medio ambiente es serio y de enorme alcance. El aumento en la pérdida de bosques también significa que, si no se corrige el modo en que se gestionan las tierras, probablemente el mundo no logre objetivos globales cruciales, en concreto los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Tal retroceso también tendrá implicaciones en lo que se refiere a las acciones de esos mismos ODS para erradicar el hambre y la pobreza, preservar la salud y luchar contra el cambio climático. Esas metas dependen en gran medida de los bienes y servicios que los bosques ofrecen.
Para darse verdadera cuenta del nivel de interdependencia hay que detenerse en el ODS número 15, sobre cuyo progreso se centrarán las revisiones de alto nivel a finales de este año. Este marca un objetivo muy ambicioso: detener la deforestación antes de 2020. También hace un llamamiento a que el mundo garantice que los bosques se gestionan de manera sostenible y a que protejamos la biodiversidad, restauremos y promovamos el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, y detengamos y revirtamos la degradación de la tierra.

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