sábado, 23 de junio de 2018

El misterio de los Moái

Los secretos de Los Moais de la Isla de Pascua. Muchos creen que es muy posible que estas figuras sean pruebas de la Conexión Transoceánica Annunaki (extraterrestres), o por lo menos de alguna civilización perdida en el tiempo de la cual conocemos muy poco y es evidente el poco interés en dar a conocer esa información.
Es verdad que la historia está llena de hechos que no se cuentan en los libros, otros datos fueron colocados de forma conveniente por el poder dominante a lo largo del tiempo. También es verdad que, en muchos casos, lo mejor es no especular sobre lo desconocido, pero también creemos en revelar la verdad y que de esta forma salgan a la luz muchos secretos, enigmas y misterios de la humanidad.
Un moái (del rapanui: moai, 'escultura'), es una estatua monolítica que solo se encuentra en la Isla de Pascua o Rapa Nui, perteneciente a la Región de Valparaíso (Chile). Los moáis son el principal atractivo turístico de dicha isla.
Los más de 900 moái conocidos esculpidos por los antiguos rapa nui están distribuidos por toda la isla. La mayoría de ellos fueron labrados en toba del cono volcánico Rano Raraku, donde quedan más de 400 moái en diferentes fases de construcción. La data histórica de todo el desarrollo de las diversas técnicas constructivas se desarrolló en la isla entre el 700 d.C y el 1600 d.C Todo indica que la cantera fue abandonada repentinamente y quedaron estatuas a medio labrar en la roca. Prácticamente todos los moái terminados, originalmente situados sobre una plataforma, llamada "ahu" en idioma rapa nui, fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción, en el siglo XV. Desde 1956 unos pocos de ellos han sido restaurados.
En un principio, estas estatuas gigantes llevaban también unos copetes o moños de piedra roja de más de 10 toneladas llamados pukao, que se extraían del cráter de Puna Pau, a veces muy lejos de las estatuas. Además, después debían elevarse hasta la debida altura para colocarlos sobre las cabezas.
Con la restauración del ahu Nau-Nau en la playa de Anakena en 1978, se descubrió que, en las cavidades oculares, solían colocarse placas de coral a modo de ojos. Estas fueron retiradas, destruidas, enterradas o arrojadas al mar, en donde también se han encontrado. Esto concuerda con la teoría de que los mismos pobladores los derribaron, quizás durante guerras tribales. 
Los primeros navegantes europeos que, a comienzos del siglo XVIII, llegaron a la Isla de Pascua no podían creer lo que estaban viendo. En esa pequeña área de tierra, descubrieron cientos de estatuas enormes por la superficie de toda la isla. 
El significado de los moáis es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de la isla, entre los siglos IX y XVI, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (poder sobrenatural) sobre sus descendientes. 
Debían situarse sobre los ahu (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla (excepto los siete situados en el Ahu Akivi y un moái de 4 manos señalizando el solsticio de invierno en el Ahu Huri A Urenga) y, tras encajarles unos ojos de coral con pupila de obsidiana o roca volcánica roja, se convertían en aringa ora (‘rostro viviente’) de un ancestro —el nombre completo de las estatuas en el idioma local es aringa ora o te tupuna (‘rostros vivientes de los antepasados’)—.

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