sábado, 23 de septiembre de 2017

Árbol de la quina en peligro de extinción

Árbol de la quina o quinaquina (Cinchona officinalis, nombre cientifico), es una especie de árbol originario de América del Sur que se encuentra en la selva lluviosa de la Amazonia. Posee amplias cualidades medicinales, al igual que otras especies del género Cinchona.
Cinchona officinalis es una planta medicinal, una de las varias especies de Cinchona utilizadas para la producción de quinina, que es un agente contra la fiebre. Es especialmente útil en la prevención y tratamiento de la malaria. Cinchona calisaya es el árbol más cultivado para la producción de quinina. La quina es un medicamento febrífugo, tónico y antiséptico. Se emplea principalmente como tónica en forma de polvo, extracto, tintura, jarabe, vino, etc.; y al exterior en infusión o cocimiento para el lavado de heridas y úlceras. Contiene diversos alcaloides,​ de los cuales los más abundantes e importantes son cuatro, todos útiles como antipalúdicos y empleados colectivamente para preparar la totaquina. Estos son: quinina, quinidina, cinchonina y cinchonidina.​ Aparte de alcaloides, posee también principios astringentes (taninos proantocianidoles dímeros y trímenos) y otros compuestos como ácidos orgánicos (ácido quinotánico, rojo cincónico) o compuestos terpénicos que intervienen en su amargor.
La corteza de quina era utilizada por culturas precolombinas del Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela como medicamento, antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Sus virtudes fueron reconocidas en Europa recién en 1631, fecha en que fue llevada por el jesuita Alonso Messia Venegas a Roma, enviado por el primer farmacéutico del Colegio Máximo de San Pablo de Lima, el jesuita italiano Agustino Salumbrino quien había observado en el Perú su uso para eliminar tembladeras; luego fue difundida y comercializada por los jesuitas e importada oficialmente por Francia. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron estudios botánicos de varias especies y variedades de quino, incluidas en el género biológico Chinchona o Cinchona, por una leyenda que asegura curó a la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú. Por este nombre se la conoció desde mediados del s. XVIII, cuando el naturalista sueco Carlos Linneo hizo su clasificación científica. Algunos consideran a la corteza de cheta como nombre originario de la quina, “la más importante planta medicinal de ultramar”, que según estas versiones habría sido descubierta a comienzos del s. XVII en el Virreinato del Perú, Corregimiento de Loja, cerca del pueblo de Malacatos, hoy Ecuador.
La corteza se impuso como remedio y febrífugo absoluto. La gente de Malacatos y Loja, "conocían, al parecer desde siempre, la virtud de la quina y gracias a ella estaban sanos". La corteza milagrosa se vendía a precio de oro y comenzó a ser demandada cada vez más, llegando a la sobreexplotación intensa de la cascarilla, por lo que está en peligro de extinción. 
Debido al alcaloide que posee para combatir la malaria, el árbol de la quina fue sobre-explotado durante décadas. "En las décadas del 50 y 60 se abusó de la explotación de este árbol, en especial de la especie Cinchona officinalis, que figura en el blasón peruano, por las bondades del alcaloide", aseguró la bióloga Joaquina Albán de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En Perú pueden encontrarse 17 especies de quina, pero la más explotada por contener más alcaloide es la Cinchona officinalis. Nuestro árbol símbolo, es considerado ahora una especie vegetal en extinción que se encuentra aisladamente en las selvas bajas de Tarapoto, San Martín.

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