lunes, 25 de septiembre de 2017

Oso de anteojos en peligro de extinción

El oso de anteojos u oso frontino, oso andino, oso sudamericano, ucumari y jukumari (Tremarctos ornatus), de tamaño mediano en comparación con otros osos, mide entre 1,30 y 1,90 m de alto, y pesa en promedio entre 80 y 125 kg, siendo el macho más grande que la hembra, su coloración es uniforme, negra o café negruzca, con pelo áspero. El hocico es corto, de color café claro o blanco, con manchas blanquecinas que se extienden alrededor de los ojos y la nariz a través de las mejillas, bajando por el cuello hasta el pecho, y que varía mucho entre individuos. Posee cinco dedos con garras largas y curvas no retráctiles, y las plantas de las patas poseen pelos interdigitales que le ayuda a trepar árboles. De hábitos diurnos, solitarios, omnívoros, terrestres y trepadores, su alimentación es predominantemente vegetariana.
Única especie viviente de Sudamérica. Se distribuye en la cordillera de los Andes, actualmente desde la región andina alta (o "fría") del oeste de Venezuela hasta el norte argentino​ con avistamientos en el Darién en Panamá; abarcando desde desiertos costeros, bosques premontanos y montanos caducos, semicaducos y siempreverdes, hasta páramos y puna.
En el 2004 en toda Sudamérica quedaban unos 18 250 osos de anteojos en vida silvestre, hoy quedan la mitad. La mayor parte de la población se encuentra en Perú, seguido por Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela. Ha sido intensamente cazado por el hombre, tanto porque se lo considera un peligro y una "plaga" como por "deporte" e incluso por supersticiones (en varios lugares se cree que sus garras poseen propiedades medicinales). Sin embargo, ha sido un animal totémico para muchas etnias originarias, y en esos casos, tales grupos evitaban su caza. Cumple importantes funciones ecológicas como es dispersor de semillas, depredador y polinizador. La destrucción de sus hábitats debido a la expansión de las ciudades y pueblos, es el mayor problema para la supervivencia del oso de anteojo en todo Sudamérica. En Venezuela, se encuentran casi extintos. 
Una singular alianza estratégica entre la empresa privada, las organizaciones ecologistas nacionales e internacionales y el Estado intenta mostrar al mundo que es posible salvar al oso de anteojos de la extinción. El proyecto Conservación del oso de anteojos es una iniciativa de largo plazo que desarrolla Inlaterra, empresa privada propietaria del Machu Picchu Pueblo Hotel, conjuntamente con la fundación inglesa Bear Rescue, órgano que brinda apoyo al proyecto y el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Irena), que ofrece el marco institucional-legal al programa.
El objetivo común es la conservación de esta importante especie dentro de su área de distribución: el bosque de neblina de los Andes orientales. El trabajo con los osos se inicia con el rescate de especímenes ilegalmente capturados por terceros y que se encuentran en condiciones inadecuadas en algunos de los caseríos de la zona. Una vez trasladados a las instalaciones del proyecto, ubicados en un área especialmente acondicionada para tal fin, se procede a su rehabilitación y cuidado. Estos ejemplares son entregados a Inkaterra en calidad de custodia por el Irena en coordinación con la jefatura del Santuario Histórico de Machu Picchu. El objetivo final de este esfuerzo es la conservación a largo plazo, que ve reducida de manera dramática su población a causa de la creciente destrucción de su hábitat y la caza furtiva (los campesinos ven en sus pieles un valioso producto de comercialización e incluso algunos pobladores utilizan su carne y vísceras como alimento en la celebración de festividades locales). 
El trabajo de rescate se inicia con una etapa de cautiverio en condiciones óptimas, donde se produce la recuperación y adaptabilidad de los animales a su nuevo ambiente. Esta fase permite, además, que muchas personas como pobladores locales o visitantes nacionales e internacionales, tengan la rara oportunidad de observar en su hábitat un ejemplar de esta especie. Esto constituye un paso indispensable para una posterior sensibilización y valoración por parte del público, sin los cuales sería imposible la tarea de conservación. La segunda parte del proyecto, contempla un programa de semicautiverio, en el que los primeros osos de anteojos del programa (Yogui y Paula) contarán con área de 5000 m² preparada especialmente para ellos, considerando el relieve del terreno y las condiciones climáticas de su zona nativa.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Árbol de la quina en peligro de extinción

Árbol de la quina o quinaquina (Cinchona officinalis, nombre cientifico), es una especie de árbol originario de América del Sur que se encuentra en la selva lluviosa de la Amazonia. Posee amplias cualidades medicinales, al igual que otras especies del género Cinchona.
Cinchona officinalis es una planta medicinal, una de las varias especies de Cinchona utilizadas para la producción de quinina, que es un agente contra la fiebre. Es especialmente útil en la prevención y tratamiento de la malaria. Cinchona calisaya es el árbol más cultivado para la producción de quinina. La quina es un medicamento febrífugo, tónico y antiséptico. Se emplea principalmente como tónica en forma de polvo, extracto, tintura, jarabe, vino, etc.; y al exterior en infusión o cocimiento para el lavado de heridas y úlceras. Contiene diversos alcaloides,​ de los cuales los más abundantes e importantes son cuatro, todos útiles como antipalúdicos y empleados colectivamente para preparar la totaquina. Estos son: quinina, quinidina, cinchonina y cinchonidina.​ Aparte de alcaloides, posee también principios astringentes (taninos proantocianidoles dímeros y trímenos) y otros compuestos como ácidos orgánicos (ácido quinotánico, rojo cincónico) o compuestos terpénicos que intervienen en su amargor.
La corteza de quina era utilizada por culturas precolombinas del Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela como medicamento, antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Sus virtudes fueron reconocidas en Europa recién en 1631, fecha en que fue llevada por el jesuita Alonso Messia Venegas a Roma, enviado por el primer farmacéutico del Colegio Máximo de San Pablo de Lima, el jesuita italiano Agustino Salumbrino quien había observado en el Perú su uso para eliminar tembladeras; luego fue difundida y comercializada por los jesuitas e importada oficialmente por Francia. Durante la segunda mitad del siglo XVIII se realizaron estudios botánicos de varias especies y variedades de quino, incluidas en el género biológico Chinchona o Cinchona, por una leyenda que asegura curó a la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú. Por este nombre se la conoció desde mediados del s. XVIII, cuando el naturalista sueco Carlos Linneo hizo su clasificación científica. Algunos consideran a la corteza de cheta como nombre originario de la quina, “la más importante planta medicinal de ultramar”, que según estas versiones habría sido descubierta a comienzos del s. XVII en el Virreinato del Perú, Corregimiento de Loja, cerca del pueblo de Malacatos, hoy Ecuador.
La corteza se impuso como remedio y febrífugo absoluto. La gente de Malacatos y Loja, "conocían, al parecer desde siempre, la virtud de la quina y gracias a ella estaban sanos". La corteza milagrosa se vendía a precio de oro y comenzó a ser demandada cada vez más, llegando a la sobreexplotación intensa de la cascarilla, por lo que está en peligro de extinción. 
Debido al alcaloide que posee para combatir la malaria, el árbol de la quina fue sobre-explotado durante décadas. "En las décadas del 50 y 60 se abusó de la explotación de este árbol, en especial de la especie Cinchona officinalis, que figura en el blasón peruano, por las bondades del alcaloide", aseguró la bióloga Joaquina Albán de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En Perú pueden encontrarse 17 especies de quina, pero la más explotada por contener más alcaloide es la Cinchona officinalis. Nuestro árbol símbolo, es considerado ahora una especie vegetal en extinción que se encuentra aisladamente en las selvas bajas de Tarapoto, San Martín.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Cóndor Andino en peligro de extinción

Cóndor andino, cóndor de los Andes o cóndor (Vultur gryphus), es un ave grande y negra, con plumas blancas alrededor del cuello y en partes de las alas. La cabeza carece de plumas y es de color rojo, pudiendo cambiar de tonalidad de acuerdo al estado emocional del ave. A diferencia de la mayor parte de las aves de presa, el macho es mayor que la hembra. Es un ave carroñera. Alcanza la madurez sexual a los 5 o 6 años de edad y anida entre los 1000 y 5000 msnm, generalmente en formaciones rocosas inaccesibles. Posee una tasa de reproducción muy baja, se espera que al menos ponga un huevo cada dos años. Es una de las aves más longevas, pudiendo alcanzar la edad de 75 años en cautiverio.
El cóndor andino se encuentra distribuido a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde el sur de la Tierra del Fuego (Argentina y Chile) hasta el occidente de Venezuela. Uno de sus mayores hábitats se encuentra en el Cañón del Colca (siendo también uno de los mayores destinos turísticos del Perú) en la Provincia de Caylloma, Arequipa, en el sur del Perú. Sin embargo, las poblaciones registradas en Perú, Ecuador y Bolivia tienden a disminuir.12​ Venezuela se convirtió en el hogar de dos cóndores en el año 2000 que dieron nacimiento a una polluela, la primera cóndor nacida en Venezuela desde su extinción y a quien los niños de Mérida durante una sesión especial del Consejo Legislativo Regional bautizaron con el nombre de Nareupa, cuyo nombre significa “Camino del Sol”. Esta pichona fue reintroducida a la vida silvestre como parte del programa de reintroducción del Cóndor Andino desarrollado por la fundación Bioandina. Anterior a ello, en enero de 1999 dos pichones de cóndor criados en Argentina fueron liberados en el valle de Mifafí, parte del Parque nacional Sierra de La Culata. En 2001 dos machos y dos hembras fueron reintroducidos en el Páramo de San Pedro del parque nacional Sierra Nevada provenientes de zoológicos estadounidenses. La liberación definitiva de estos animales conlleva a seguimiento satelital por medio de transmisores de la NASA con envío actualizado de datos de posición y monitoreo a cargo de los expertos.
El cóndor andino es considerado una especie casi amenazada por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Fue puesto por primera vez en la lista de Especies en Peligro de Estados Unidos en 1970, un estado que se asigna a un animal que está en peligro de extinción en la totalidad o de una significativa parte de su área de distribución. Las amenazas a la población incluyen la pérdida de hábitat necesario para la búsqueda de alimento, el envenenamiento secundario de los animales muertos por los cazadores y la persecución.
Yawar Fiesta, Perú, pone en peligro al Cóndor Andino 
Se encuentra amenazada principalmente en la zona norte de su distribución y es extremadamente rara en Venezuela y Colombia, donde se ha sufrido una disminución considerable en los últimos años. Debido a que está adaptado a una mortalidad muy baja y a bajas tasas de reproducción, es extremadamente vulnerable a la persecución humana, la mayoría de los cuales se deriva del hecho de que es percibido como una amenaza por los agricultores debido a supuestos ataques al ganado. Los programas de educación han sido implementados por los conservacionistas para disipar este malentendido. Los programas de reintroducción con cóndores criados en cautividad, que liberan aves nacidas en zoológicos de América del Norte en la naturaleza para reforzar la población, se han introducido en Argentina, Venezuela y Colombia.
En Colombia, Venezuela, y especialmente Perú, se está llevando a cabo en la actualidad proyectos de repoblación en áreas históricamente habitadas por cóndores y de las cuales fueron extirpados en el siglo 20. Con en el estudio de registros históricos, se puede afirmar que la densidad poblacional de la especie fue siempre menor en el extremo norte de su distribución (Andes del Norte) comparado con los países del sur, quizá debido parcialmente a que países como Bolivia, Chile y Argentina, poseen vastos territorios relativamente despoblados de humanos y con excelente hábitat para la especie.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Rinocerontes en peligro de extinción

Rinocerontes (rinocerótidos o rhinocerotidae), la palabra rinoceronte proviene de los términos griegos rhino (nariz) y kera (cuerno), y significa literalmente "nariz cornuda" y alude a los característicos cuernos en el hocico, que son un valorado trofeo y la razón principal de su caza. A diferencia de los cuernos de otras especies, como los antílopes, los de los rinocerontes no tienen un núcleo óseo, sino que están hechos de queratina, la misma sustancia que forma los pelos y las uñas en el resto de mamíferos. El rinoceronte negro del África se extinguió el 2015. Ahora solo queda una especie africana: el rinoceronte blanco y el rinoceronte de Sumatra tienen dos cuernos, mientras que el indio y el de Java tienen solo uno.
La familia de los rinocerontes se caracteriza por su gran tamaño, siendo de las pocas especies consideradas como megafauna existentes hoy día, junto con elefantes e hipopótamos; todas las especies pueden sobrepasar como mínimo la tonelada de peso. Todos son herbívoros, y tienen una piel gruesa y resistente, de entre 1,5 y 5 cm de grosor, formada por capas superpuestas de colágeno. Tienen cerebros relativamente pequeños para su tamaño corporal (entre 400 y 600 g). Aunque se alimentan por lo general de hojas, su capacidad de fermentar el alimento en el colon les permite sobrevivir consumiendo materia vegetal más leñosa, como raíces y ramas, de ser necesario. Al contrario que otras especies de perisodáctilos, las especies africanas de rinocerontes no tienen dientes en la parte frontal de la boca, empleando para masticar unos potentes premolares y molares para aplastar el alimento de origen vegetal.
El cuerno del rinoceronte como remedio, la característica más evidente del rinoceronte es su cuerno o cuernos, situados sobre el hocico y uno tras otro en caso de que haya dos. A diferencia de otros cuernos de mamíferos, el del rinoceronte está compuesto de queratina​ y carece de un núcleo de hueso. El cuerno del rinoceronte ha sido empleado durante siglos por la medicina china tradicional, así como para la confección de mangos de daga y ornamentos en Yemen, Omán y la India.
Un mito muy común es el de afirmar que se emplea en China como afrodisíaco. De hecho, se emplea en el tratamiento de fiebres y convulsiones. ​ Los intentos de lograr que se deje de emplear como remedio han tenido resultados dispares, ya que muchos practicantes de la medicina tradicional china consideran que el cuerno de rinoceronte es una medicina que salva vidas, y de mucha mejor calidad que sus sustitutivos. ​ Sin embargo, China ha firmado el tratado CITES. Con el fin de prevenir la caza furtiva, en algunas zonas se anestesia a los rinocerontes y se les corta el cuerno de forma regular. Muchos países mantienen almacenes de cuernos de rinoceronte, recortados legalmente o incautados, que deben ser vigilados cuidadosamente.
La caza furtiva de los rinocerontes como deporte de riesgo, la destrucción de su hábitat y la demanda de sus cuernos por su valor en la medicina tradicional asiática y en el mercado oriental, son algunos de los factores que han puesto a estos animales en un grave peligro de extinción. Los rinocerontes son considerados en la actualidad de los más amenazados del planeta, con tan solo cuatro especies sobrevivientes: el rinoceronte de Java, el rinoceronte blanco, el rinoceronte de Sumatra y el rinoceronte de la India. 
Desde la década del 60 como parte de los esfuerzos para la preservación de la especie, se ha prohibido la caza y el comercio de los cuernos de rinocerontes. Con este fin también se han tomado otras medidas que incluyen la sierra de los cuernos a los ejemplares que se encuentran en los parques nacionales, la protección de guardas que pueden disparar sin previo aviso a los cazadores furtivos, etc. Sin embargo, estos esfuerzos son insuficientes, aún existe una falta de apoyo y voluntad política a esta causa que ha determinado que estos animales se encuentren prácticamente en las puertas de la extinción.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Puma en peligro de extinción

El puma, león de montaña, león americano, gran león americano o pantera (Puma concolor), este gran felino vive en más lugares que cualquier otro mamífero salvaje terrestre del continente, ya que se extiende desde el Yukón, en Canadá, hasta el sur de la cordillera de los Andes y la Patagonia, Argentina y Chile en América del Sur. El puma es adaptable y generalista, por lo que se encuentra en los principales biomas de toda América. Es el segundo mayor félido en el Nuevo Mundo, después del jaguar, y el cuarto más grande del mundo, junto con el leopardo y después del tigre, el león y el jaguar. Su tamaño es mayor que el del leopardo de las nieves, aunque está más emparentado con los pequeños felinos, ya que, a diferencia de los grandes felinos del género Panthera, que pueden rugir, el puma ronronea como los felinos menores.
Como cazador y depredador de emboscada, el puma persigue una amplia variedad de presas. Su principal alimento son los ungulados como el ciervo, en particular en la parte septentrional de su área de distribución, pero también caza camélidos como el guanaco y especies tan pequeñas como insectos y roedores. Prefiere hábitats con vegetación densa durante las horas de acecho, pero puede vivir en zonas abiertas.
El puma es territorial y tiene una baja densidad de población. La extensión de su territorio depende de la vegetación y de la abundancia de presas. Aunque es un gran depredador, no siempre es la especie dominante en su área de distribución, como cuando compite con otros depredadores como el jaguar. Se trata de un felino solitario que por lo general evita a las personas. Los ataques a seres humanos son raros, aunque su frecuencia ha aumentado en los últimos años.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), ha cambiado el estatus del puma de preocupación menor a especie casi amenazada, dejando abierta la posibilidad de que pueda ser catalogado como vulnerable cuando se disponga de más datos sobre su distribución. El puma está regulado en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo que hace ilícito el comercio internacional de especímenes o sus partes.
El puma también está protegido en gran parte del resto de su área de distribución. A partir de 1996, la caza del puma está prohibida en Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Guayana Francesa, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Surinam, Venezuela y Uruguay. No se informó de la protección jurídica del puma en Ecuador, El Salvador y Guyana. La caza regulada del puma aún es común en los Estados Unidos y Canadá; está permitida en EE. UU. desde los estados de las Montañas Rocosas hasta el océano Pacífico, con la excepción de California. Los pumas son generalmente cazados con jaurías de perros, hasta que el animal es acorralado. Cuando el cazador llega a la escena, se le dispara de una corta distancia. El puma no puede ser cazado en California legalmente, salvo en circunstancias muy concretas, como por ejemplo cuando un individuo es declarado una amenaza para la seguridad pública.
Puma asesinado en Olmos, Perú
Amenazas a la conservación de la especie incluyen la persecución por considerarlo una amenaza para el ganado, la degradación y fragmentación de su hábitat y el agotamiento de sus presas. Como ocurre con cualquier gran depredador, son fundamentales para la sostenibilidad de sus poblaciones corredores de hábitat y variedad suficientes de áreas. Simulaciones han demostrado que el animal se enfrenta a un bajo riesgo de extinción en las zonas de 2200 km² o más. Uno a cuatro nuevos animales que se introduzcan en una población cada década aumenta notablemente su persistencia, destacando la importancia de los corredores de hábitat. En Sudamérica esta especie es muy perseguida y de forma incontrolada por el ser humano. En Argentina, Paraguay, Perú y Chile aún quedan algunos ejemplares, pero son perseguidos por los agricultores y campesinos. En Uruguay han desaparecido debido a su caza.