jueves, 8 de diciembre de 2016

Santos ecológicos

En la edad media los imperios colonialistas (Gran Bretaña y España) estaban involucrados en guerras y pugnas religiosas por el dominio del mundo. Sin embargo aparecieron personas que buscaron proteger la naturaleza, por ser parte de Dios, pese a ser considerados locos por sus contemporáneos. Aquí un resumen de sus vidas. 
San Francisco de Asís, es un santo italiano católico, diácono, fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas en la Edad Media. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad de Asís en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y tratando de seguir el ejemplo de Jesucristo, mediante el estudio de los evangelios de la Biblia. En Egipto, intentó infructuosamente la convertir a los musulmanes al cristianismo. San Francisco hablaba con los animales, inclusive se preocupaba cuando los campesinos mataban a los lobos que habitaban en Europa en esa época. Muchos reyes y señores feudales lo consideraban loco por preocuparse por los animales, pues no consideraban a la naturaleza como parte de Dios. Por este motivo es el Santo de los Veterinarios y los Ecologistas. San Francisco tuvo una vida religiosa austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de Octubre. 
San Martín de Porres Velásquez O.P., es un santo católico peruano de la orden de los dominicos. Fue el primer santo negro de América y es patrón universal de la paz. Conocido también como "el Santo de la escoba" o "Fray Escoba" por ser representado con una escoba en la mano como símbolo de su humildad. En 1594 y por la invitación de Fray Juan de Lorenzana, famoso dominico y teólogo, entró en la Orden de Santo Domingo de Guzmán bajo la categoría de "donado", es decir, como terciario por ser hijo ilegítimo (recibía alojamiento y se ocupaba en muchos trabajos como criado). Así vivió 9 años, practicando los oficios más humildes. Fue admitido como hermano de la orden en 1603. Perseveró en su vocación a pesar de la oposición de su padre, y en 1606 profesó los votos de pobreza, castidad y obediencia En el convento, Martín ejerció también como barbero, ropero, sangrador y sacamuelas. Su celda quedaba en el claustro de la enfermería. Todo el aprendizaje como herbolario en la botica y como barbero hizo de Martín un curador de enfermos, sobre todo de los más pobres y necesitados, a quienes no dudaba en regalar la ropa de los enfermos. Su fama se hizo muy notoria y acudía gente muy necesitada en grandes cantidades. Su labor era amplia: tomaba el pulso, palpaba, vendaba, entablillaba, sacaba muelas, extirpaba lobanillos, suturaba, succionaba heridas sangrantes e imponía las manos con destreza. En Martín confluyeron las tradiciones medicinales española, andina y africana; solía sembrar en un huerto una variedad de plantas que luego combinaba en remedios para los pobres y enfermos. Debió de empezar su labor como enfermero entre 1604 y 1610. San Martín tuvo la reputación sobre el control de la naturaleza, las plantas germinaban antes de tiempo y toda clase de animales obedecían sus órdenes. Uno de los milagros más conocidos de su vida es que hacía comer del mismo plato a un perro, un ratón y un gato en completa armonía.

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