viernes, 21 de octubre de 2016

Guerra con Chile: Ocupación de Lima y conquista del Perú por Chile

La ocupación de Lima (1881-1883) por el ejército de Chile a mediados de enero de 1881 fue un suceso correspondiente a la campaña de Lima, una de las fases terrestres de la Guerra con Chile (mal llamada Guerra del Pacífico). Para entonces, Chile ya controlaba no solo las provincias peruanas de Tarapacá, Arica y Tacna, sino también el mar frente a las costas de Perú; bajo el mando del general Manuel Baquedano, las tropas chilenas, entre 12 mil y 13 mil hombres, habían desembarcado en Chilca y Pisco a fines de 1880 sin oposición peruana.
Lima, capital peruana fue defendida por dos líneas: la de San Juan, formada por tropas del ejército del Perú y reforzada por las levas en las guarniciones de la sierra, y la de Miraflores, compuesta por reservistas civiles limeños y los sobrevivientes de la primera línea. Después de la derrota peruana en ambas líneas de defensa, el ejército de Chile ocupó los pueblos de Chorrillos y Barranco el 13 de enero de 1881 —tras la batalla de San Juan o batalla de Chorrillos— y el de Miraflores el 15 de enero —tras la batalla homónima—.
Luego de la retirada del presidente Nicolás de Piérola a los Andes y la renuncia de Pedro José Calderón, su ministro de Relaciones Exteriores y Culto, el alcalde Rufino Torrico quedó como la máxima autoridad peruana en Lima cuando el ejército de Chile entró en la ciudad. La ocupación de la capital peruana por tropas chilenas se prolongó desde el 17 de enero de 1881 hasta el 23 de octubre de 1883, cuando, tras la firma del Tratado de Ancón, Miguel Iglesias asumió el gobierno de Perú.
El 22 de febrero de 1881, un grupo de notables eligió a Francisco García-Calderón como «presidente provisional» en el pueblo de Magdalena, que quedó como territorio libre y fuera de la autoridad militar chilena. Posteriormente, el 5 de septiembre, el comandante en jefe del Ejército de Ocupación, Patricio Lynch, ordenó el desarme de las tropas acantonadas en Magdalena, Miraflores y Chorrillos, lo cual se verificó sin resistencia, quedando las armas y municiones en los cuarteles chilenos. Al negarse a firmar un tratado con desmembración territorial, García-Calderón fue apresado y deportado a Chile a bordo del blindado Cochrane el 6 de noviembre de 1881 —debido a esto, García-Calderón es conocido como «El presidente cautivo» en Perú—. El 15 de noviembre, fue sucedido en el gobierno provisional por el contralmirante AP Lizardo Montero Flores, quien inició negociaciones con el Gobierno chileno —sin embargo, su negativa a la cesión de territorios lo obligó a trasladar el Congreso a Arequipa, donde continuó en funciones hasta el 28 de octubre de 1883—. 
El gobierno de Nicolás de Piérola se encontraba en Ayacucho y no tuvo reconocimiento, por lo que dimitió en Tarma el 28 de noviembre de 1881. Posteriormente, en el norte de Perú el 30 de diciembre de 1882, se autoproclamó como presidente Miguel Iglesias, quien inició conversaciones con el gobierno de Chile el 3 de mayo de 1883 y accedió a la cesión territorial; el Tratado de Ancón fue suscrito el 20 de octubre de 1883 y ratificado por los Senados de ambos países entre enero y marzo de 1884.  
Rebelión Cacerista (1881-1883), el general Andrés Avelino Cáceres pudo levantar a las poblaciones de los andes peruanos contra las tropas invasoras de Chile, especialmente gracias al apoyo completamente beligerante de la Iglesia peruana, dirigidas desde el Convento de Santa Rosa de Ocopa. Estableció como su centro de poder el valle del Mantaro y a Ayacucho como su reserva. En su momento máximo tuvo más de 3.000 hombres a su mando, que denominó como el Ejército del Centro. Era un ejército compuesto, en parte, de veteranos, sirviéndose de los guerrilleros solo como tropas de choque. Buena parte de los soldados de Cáceres estaban armados de rejones, lanzas y hondas; también eran expertos en el empleo de galgas que hacían rodar desde lo alto de los cerros sobre los pasos estrechos y desfiladeros. A lo largo de esta rebelión, Cáceres fue apodado “el Brujo de los Andes”, apelativo debido a que, a pesar de la mayor cantidad de los soldados enemigos, se enfrentó a ellos en múltiples combates sin ser nunca capturado o muerto. Cáceres con su guerra de guerrillas logro vencer a los invasores chilenos en varias batallas, mermando sus tropas.

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