sábado, 15 de octubre de 2016

2016: Año de la Cuarta Revolución Industrial

Este 2016 podría ser el año que confirma la llegada de la cuarta revolución industrial, generando cambios disruptivos que transformarán los entornos productivos desde sus cimientos, provocando cambios sociales de gran relevancia. Así lo piensa Klaus Schwab, y de esta forma lo expone en su obra "The fourth industrial revolution", que se publicó en enero de este año, recogiendo su punto de vista experto y algunas de las ideas y reflexiones más notables, de entre las vertidas en el World Economic Forum.
La cuarta revolución industrial es la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas, anticipan que cambiará el mundo tal como lo conocemos. Ya está ocurriendo, a gran escala y a toda velocidad. Las fábricas inteligentes, la industria 4.0 y la introducción masiva de robots en entornos productivos nos describen un futuro inmediato. Una estrategia que logra integrar la concepción física del proceso de fabricación con el Internet de las Cosas (IoT) y otras tecnologías. La convergencia de múltiples sectores de la tecnología y la industria que evidencia que los seres humanos están entrando en una nueva era de grandes oportunidades y menor aversión al riesgo. La evolución a velocidad no lineal, que muestra una progresión exponencial, síntoma de que el cambio está ya en marcha.
Si las predicciones de Klaus Schwab se cumplen, y todas las señales apuntan a la existencia de una transformación que ya está en marcha. Según él mismo expresa en su obra " vivimos en una época de gran promesa y gran peligro". Los beneficios de la cuarta revolución industrial parecen claros: Asegurar el potencial para conectar miles de millones de personas a las redes digitales. Mejorar drásticamente la eficiencia de las organizaciones. Gestionar los activos de forma más sostenible, incluso ayudando a regenerar el medio natural.
Sin embargo, los inconvenientes del proceso evolutivo están aún en la sombra. Las preocupaciones de Schwab al respecto están en la siguiente línea: Dificultad de las organizaciones para adaptarse al nuevo ritmo y los nuevos métodos. Cambio del posicionamiento de los gobiernos con respecto a los avances tecnológicos, que podrían dejar centrarse en tratar de regular para limitarse a capturar sus beneficios. Traslado del poder a quienes cuenten con mayores posibilidades de innovación y más recursos. Aparición de nuevos e importantes problemas de seguridad. Crecimiento de las desigualdades y fragmentación de las sociedades.
Esta revolución industrial también comienza con los equipos de robótica y los dispositivos conectados del Internet de las Cosas. Con ellos, se espera que la industria 4.0, que comunica la realidad analógica antigua con la nueva digital, modifique plenamente el panorama productivo primero, con cuotas de productividad mucho más altas y mayor grado de control en el producto, y más tarde el laboral. Algunos expertos escépticos ponen en tela de juicio lo primero, afirmando que aún no se puede asegurar que la tecnología haya avanzado hasta el punto necesario de automatización. Sin embargo, sí se coincide en que los empleos no volverán a ser los mismos de antes. 
El 70% de los ejecutivos tiene expectativas positivas sobre la cuarta revolución industrial, así lo reveló el Barómetro Global de Innovación 2016 de General Electric (GE). Según el estudio, los mercados emergentes, principalmente en Asia, son los que están adoptando una innovación más disruptiva que sus similares en las economías desarrolladas. Sin embargo, una parte de los empresarios teme quedarse atrás debido a que la tecnología evoluciona más rápido de lo que pueden adaptarse, y otros favorecen un enfoque incremental a la innovación que mitiga este riesgo. La encuesta reveló que Estados Unidos sigue clasificando como el campeón en innovación; Alemania pasó del segundo al tercer lugar, y Japón sigue ocupando un sitio entre las tres primeras posiciones de los líderes en innovación, moviéndose dos lugares. Nanotecnologías, inteligencia artificial, drones e impresoras 3D son los artífices de la ‘Cuarta Revolución Industrial’, según el Foro Económico Mundial de Davos. Además estimó que esta revolución podría acabar con 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo. 

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