miércoles, 14 de septiembre de 2016

Confirman que Códice Grolier es el libro más antiguo de América

Los expertos siempre habían sido escépticos sobre la autenticidad del Códice Grolier, un manuscrito maya encontrado en la década de 1960 por saqueadores en una cueva de Chiapas, México. Ahora un nuevo estudio concluye que el códice es auténtico y, además, que es probablemente el más antiguo de todos los manuscritos conservados de América.
Los autores del estudio, dirigido por Stephen Houston, y en el que participaron especialistas de las universidades de Harvard y Yale entre otros, revisaron todas las investigaciones y la documentación sobre el códice, dejando de lado las consideraciones políticas y académicas. En el trabajo, publicado en Maya Archaeology, revisan la historia de su descubrimiento en una cueva de Chiapas junto a otros seis objetos, entre los que había una máscara de madera y un cuchillo sacrificial con mango en forma de puño cerrado. Todos estos objetos fueron considerados auténticos por los especialistas, salvo el códice.
Tras el hallazgo el manuscrito fue enviado a Nueva York, donde se expuso en el Club Grolier, una sociedad privada de bibliófilos, en la primavera de 1971 (de ahí su nombre). Pronto quedó patente su diferencia con el resto de códices mayas autentíficados, principalmente por su ausencia de textos jeroglíficos y la prominencia y abundancia de ilustraciones. Ahora los investigadores afirman que tanto el papel empleado, de tipo amate del siglo XIII, como las líneas rojas y los pigmentos azules mayas utilizados en las ilustraciones, son totalmente convincentes. Además, siempre según el nuevo estudio, un falsificador tendría que haber conocido para crear el códice, deidades que no se descubrieron hasta 1964, y saber cómo crear el pigmento azul maya, que no fue sintetizado en laboratorio hasta la década de 1980.
El manuscrito tiene 10 páginas decoradas con motivos de la iconografía ritual maya y un calendario que traza el movimiento del planeta Venus, al cual los pueblos mesoamericanos vinculaban diversas deidades. Los ciclos de Venus permitían a los mayas establecer un calendario ritual basado en fenómenos astronómicos. Así, los dioses representados se asocian con necesidades y aspectos cotidianos, como el sol o la muerte. En este sentido también afirman que no se trata de una obra lujosa, ni demasiado bella, por lo menos no del tipo que se usaría por las clases altas de la sociedad.
El Códice Grolier sería una especie de guía para predecir sucesos astronómicos, que habría sido útil al menos para tres generaciones de sacerdotes a lo largo de unos 104 años. Esto lo diferencia de otros códices que presentan cálculos más complejos y elaborados, como el Códice de Dresde. En cuanto al momento de su creación, lo sitúan en el momento en que Chichén Itzá y Tula comienzan su declive, por un escriba que trabajaba en tiempos difíciles, y que sabía representar artefactos bélicos cuyo origen se remonta a la era pre-clásica. La conclusión final del estudio es que actualmente sobreviven 4 códices mayas intactos de la era precolombina. Y uno de ellos es el Grolier. 
Para el arqueólogo Baltazar Brito, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), las dudas sobre el "Códice Grolier" se centran en determinar su antigüedad y probar que su escritura tenga lógica. "Mucha gente ha estado interesada en el códice; sin embargo, nadie ha podido decirnos a ciencia cierta si es de época antigua, prehispánica, o no", dice Brito. La investigación en la Universidad Brown quiso "volver y mirarlo con mucho cuidado, para comprobar las críticas una por una" y descartar "dogmas". El investigador mexicano se mantiene escéptico. Desde el INAH no podría validarse si el códice es "genuino o no" hasta que se realice una investigación propia, considera el arqueólogo Baltazar Brito. "Los estudios a veces no son precisamente congruentes entre sí, tienen diferencias y cada uno de los investigadores defiende su punto de vista", dice el investigador del INAH.

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