sábado, 24 de septiembre de 2016

Mafiosa industria papelera

Cada libro de texto toma una fracción de un eje completo de árbol para producir. De acuerdo con un estudio de las escuelas secundarias de California, el peso medio de un libro de texto de física es de 4,8 libras. Teniendo en cuenta las técnicas de fabricación de papel moderna más comunes, se tarda 12 árboles para producir una tonelada de papel, según Conservatree. Esto significa que cada árbol emite cerca de 167 libras de papel. Esta cifra representa el papel hecho con el proceso de "mecánica" o "triturada". Utilizando los datos promedio para el peso medio de un libro de texto y un eje de salida promedio, un resultado de 0,028 árboles por libro de texto se puede lograr. Del mismo modo, se encontró que 34,8 libros de texto pueden ser producidos a partir de cada árbol. En un campus de 10.000 estudiantes, cada uno con 6 libros de texto, se utiliza un total de 1.680 árboles de valor de la tarjeta. Estos cálculos se basan en cifras medias, y un número de variables pueden influir en el resultado. La más obvia de estas variables es el tamaño de los libros de texto y el árbol, con grandes libros de texto que necesitan materias primas y otros árboles más grandes producen más madera adecuada para la producción. El método de fabricación de papel también juega un papel importante, ya que las técnicas modernas "mecánica" son aproximadamente dos veces más eficientes en el uso de la madera como el proceso tradicional "freesheet". Además, el papel tiene un acabado brillante puede utilizar aproximadamente la mitad de la fibra de madera por libra como el papel no estucado, porque su revestimiento de arcilla constituye una gran parte de su peso.
La industria papelera fabrica una variedad de tipos de papel hasta cuadernos y libros, fomentando la depredación de los bosques y las selvas vírgenes. Así como lanzando sus desechos a los ríos y/o lagos, dependiendo la ubicación de sus fábricas. En los países desarrollados (mitad de Europa y mitad del Asia) los gobiernos y las empresas privadas ya no usan papel en sus oficinas o entidades gubernamentales, sino todo es online e interconectado. En América latina y África sucede todo lo contrario. Donde la industria papelera fomenta la burocracia de los gobiernos y se sataniza la tecnología, aumentando más la pobreza y promueve la educación memorista, impidiendo que los niños y jóvenes tengan una mejor educación. En Sudamérica la tala desmesurada está convirtiendo la selva amazónica en un desierto paulatinamente, sus efectos ya se sienten en algunos países: Ecuador, Venezuela y Bolivia. Venezuela es el promotor de la destrucción de la Amazonia, para favorecer la explotación del petróleo y fomenta la idolatría al régimen chavista en niños y jóvenes en las escuelas. Escaseando de esta manera el agua y los alimentos. 
Actualmente las empresas editoriales (en las 3 Américas: Norte, Centro y Sur) dedicadas a la venta de libros tradicionales, principalmente educativos. El premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa apoya estas mafias, dedicadas a los libros tradicionales que se oponen a los Libros Online o ebooks, satanizando las  nuevas tecnologías. Cuando ahora la mejor educación (escolar y universitaria) es la asiática (Japón, Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong)  donde la educación es altamente tecnológica, interactiva y digital (sin libros de papel), con computadoras, smartphone, laptops y/o tabletas (incluyendo robots como Corea del Sur), dependiendo de la comodidad de los alumnos y los profesores. Cuando la educación es interactiva, se realiza feedback, entre los alumnos y sus profesores. Donde los profesores ya no tienen el monopolio del conocimiento, sino que hay espacio para el debate y la actualización de datos. Aprovechar las ventajas de la nube, abarata costos y los niños aprenden como jugando. Mientras que los profesores los premian a los alumnos que aprender a trabajar en equipo, obliga desarrollar el ingenio e investigar más sobre los distintos temas que toquen durante su época escolar, pre-universitaria y universitaria.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Colonización de la Luna

Colonizar la Luna, ya es posible, antes era solo parte de la ciencia ficción. La Agencia Espacial Europea (ESA) planea construir una aldea multinacional de investigación en la Luna para suceder a la Estación Espacial Internacional (EEI). El plan contempla una base de exploración lunar ocupada por humanos y robots que potencialmente serviría de escala para viajes espaciales y sitio de extracción de minerales. La ONU y la OEA mostraron su apoyo a este proyecto, siempre y cuando remplace al EEI. Aquí un resumen de algunos proyectos de colonias lunares planteados por algunos científicos.
Colonia subterránea, proporcionaría protección contra la radiación, los micrometeoritos y/o meteoritos (transportan agua y otros organismos vivos). Se calcula que será necesaria una capa de al menos 2,5 metros de grosor para proteger a los colonos de la radiación. Estas no son las únicas ventajas de la opción subterránea: la temperatura media sobre la luna es de aproximadamente -5 Cº. El período de día, de dos semanas de duración, tiene una temperatura media de aproximadamente 107 Cº, pudiendo ascender hasta los 123 Cº. Las dos semanas del período de noche, por contra, presentan una temperatura media de aproximadamente -153 Cº. Bajo tierra, ambos períodos estarían alrededor de 24 grados Celsius; una temperatura similar a la terrestre. Para la construcción de esta base subterránea se aprovecharía los gigantescos túneles subterráneos de agua y un gigantesco cráter hace poco descubierto, que en su interior hay un laberinto de túneles gigantes adecuados para la construcción de una base subterráneo. Ya no sería necesario excavar túneles, solo se usarían sondas robóticas para la construcción de esta base subterránea.    
Bases móviles, que permitirían paliar algunos de los problemas de una base estática (como la ausencia temporal de luz), pero que dificultarían otras (como las actividades agrícolas). Actualmente se habla de vehículos drones o vehículos robóticos. Los cuales serían todo terreno o versiones modificadas de los camiones campers, con plataformas modulares convertibles. Incluyen planta de extracción de agua y paneles solares. Estas bases móviles estarían expuestas a las tormentas de arena y lluvias de meteoritos, muy frecuentes en nuestro satélite natural. 
Las leyes espaciales están basadas en el Tratado del Espacio Exterior de 1967, descrito como “la Carta Magna del vuelo espacial”, y ratificado por 98 estados. Dicho tratado expone que ninguna nación puede reclamar la Luna. Por lo tanto, la convivencia de humanos en la Luna plantea conflictos jurisdiccionales a la hora de cumplir las leyes o juzgar un hipotético delito. El Acuerdo Luna de las Naciones Unidas de 1979 establece cómo deberían comportarse los estados cuando exploren la Luna y otros planetas, pero sólo ha sido ratificado por 13 países, ninguno de los cuales tiene los medios para ir a la Luna, por lo que éste es un tema aún por solucionar. Esta ley podría ser anulada si se logra colocar una base lunar internacional para la supervivencia de la raza humana como plantea la ESA europea.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Confirman que Códice Grolier es el libro más antiguo de América

Los expertos siempre habían sido escépticos sobre la autenticidad del Códice Grolier, un manuscrito maya encontrado en la década de 1960 por saqueadores en una cueva de Chiapas, México. Ahora un nuevo estudio concluye que el códice es auténtico y, además, que es probablemente el más antiguo de todos los manuscritos conservados de América.
Los autores del estudio, dirigido por Stephen Houston, y en el que participaron especialistas de las universidades de Harvard y Yale entre otros, revisaron todas las investigaciones y la documentación sobre el códice, dejando de lado las consideraciones políticas y académicas. En el trabajo, publicado en Maya Archaeology, revisan la historia de su descubrimiento en una cueva de Chiapas junto a otros seis objetos, entre los que había una máscara de madera y un cuchillo sacrificial con mango en forma de puño cerrado. Todos estos objetos fueron considerados auténticos por los especialistas, salvo el códice.
Tras el hallazgo el manuscrito fue enviado a Nueva York, donde se expuso en el Club Grolier, una sociedad privada de bibliófilos, en la primavera de 1971 (de ahí su nombre). Pronto quedó patente su diferencia con el resto de códices mayas autentíficados, principalmente por su ausencia de textos jeroglíficos y la prominencia y abundancia de ilustraciones. Ahora los investigadores afirman que tanto el papel empleado, de tipo amate del siglo XIII, como las líneas rojas y los pigmentos azules mayas utilizados en las ilustraciones, son totalmente convincentes. Además, siempre según el nuevo estudio, un falsificador tendría que haber conocido para crear el códice, deidades que no se descubrieron hasta 1964, y saber cómo crear el pigmento azul maya, que no fue sintetizado en laboratorio hasta la década de 1980.
El manuscrito tiene 10 páginas decoradas con motivos de la iconografía ritual maya y un calendario que traza el movimiento del planeta Venus, al cual los pueblos mesoamericanos vinculaban diversas deidades. Los ciclos de Venus permitían a los mayas establecer un calendario ritual basado en fenómenos astronómicos. Así, los dioses representados se asocian con necesidades y aspectos cotidianos, como el sol o la muerte. En este sentido también afirman que no se trata de una obra lujosa, ni demasiado bella, por lo menos no del tipo que se usaría por las clases altas de la sociedad.
El Códice Grolier sería una especie de guía para predecir sucesos astronómicos, que habría sido útil al menos para tres generaciones de sacerdotes a lo largo de unos 104 años. Esto lo diferencia de otros códices que presentan cálculos más complejos y elaborados, como el Códice de Dresde. En cuanto al momento de su creación, lo sitúan en el momento en que Chichén Itzá y Tula comienzan su declive, por un escriba que trabajaba en tiempos difíciles, y que sabía representar artefactos bélicos cuyo origen se remonta a la era pre-clásica. La conclusión final del estudio es que actualmente sobreviven 4 códices mayas intactos de la era precolombina. Y uno de ellos es el Grolier. 
Para el arqueólogo Baltazar Brito, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), las dudas sobre el "Códice Grolier" se centran en determinar su antigüedad y probar que su escritura tenga lógica. "Mucha gente ha estado interesada en el códice; sin embargo, nadie ha podido decirnos a ciencia cierta si es de época antigua, prehispánica, o no", dice Brito. La investigación en la Universidad Brown quiso "volver y mirarlo con mucho cuidado, para comprobar las críticas una por una" y descartar "dogmas". El investigador mexicano se mantiene escéptico. Desde el INAH no podría validarse si el códice es "genuino o no" hasta que se realice una investigación propia, considera el arqueólogo Baltazar Brito. "Los estudios a veces no son precisamente congruentes entre sí, tienen diferencias y cada uno de los investigadores defiende su punto de vista", dice el investigador del INAH.