jueves, 7 de julio de 2016

Chemputer: Transforma drones pequeños en grandes

Científicos del Reino Unido están desarrollando un conjunto de técnicas revolucionarias que permitirán que un avión crezca en laboratorio mediante sustancias químicas. Esta nueva técnica en desarrollo, es llamada chemputer (un juego de palabras con chemistry -química en inglés- y computer). Los aviones ya no serán creados mediante piezas de avión que después son ensambladas en una fábrica, ni tampoco se fabricarán mediante impresoras 3D. Las últimas innovaciones desarrolladas por el profesor Lee Cronin, de la Universidad de Glasgow (Escocia) están en otro nivel.
Bajo el asesoramiento industrial de una de las contratistas militares más grandes del mundo, BAE Systems, Cronin podrá hacer “crecer” en laboratorio pequeños aviones no pilotados. Mientras que una impresora 3D hace físicamente las partes de una máquina, la chemputer acelera las reacciones químicas a un nivel molecular, haciendo crecer los aviones en algo parecido a una incubadora, lo que permitirá fabricarlos en cuestión de semanas, en lugar de meses. El método implicará el uso de una tecnología química muy avanzada, basada en tintas químicas y en la digitalización de la química de materiales sintéticos. Este nuevo método de fabricación, que aún está en fase de desarrollo, representa un nuevo nivel de evolución posterior a la impresión 3D. 
Una pequeña empresa británica llamada Reaction Engines Limited está desarrollando un cohete que un día volará a una velocidad supersónica. La velocidad supersónica es todo aquello que vaya cinco veces más rápido que la velocidad del sonido, y la velocidad del sonido es de unos 1.235km/h. BAE System tiene invertido más de US$26 millones en el proyecto. Ve el potencial que hay en desarrollar un avión militar que llegue a un objetivo mucho antes que cualquier otro jet. Además, viajar a alta velocidad y a gran altitud en el espacio también podría ayudar a evitar sistemas de defensa y misiles antiaéreos. 
BAE System tiene una animación que muestra cómo esta aeronave puede servir de apoyo a las fuerzas especiales que estén a miles de kilómetros de distancia. En vez de bombas, el cohete puede liberar pequeños drones de vigilancia. Pero está claro que la industria de defensa está mirando su potencial de uso en un campo de batalla. Las ventajas para los vuelos comerciales también son bastantes obvias, pues reduciría el tiempo de vuelo trasatlántico. Antes de desechar estas ideas, está bien recordar a la velocidad que cambian las cosas. Las impresoras de 3D se utilizan ampliamente en el ejército. Los portaviones estadounidenses están equipados con estas impresoras. Y hoy en día las fuerzas armadas de todo el mundo confían mucho más en vehículos no tripulados por aire, mar y tierra que pueden ser manejados a distancia. El ejército estadounidense entrena a más operadores de drones que pilotos de avión. De hecho, el nuevo avión, el F35, se le conoce como el último avión de combate tripulado. En lo que al profesor Nick Colosimo de BAE Systems se refiere, "el mundo militar y los aviones civiles evolucionan constantemente".

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