miércoles, 27 de julio de 2016

Avión Solar Impulse 2 completo histórica vuelta al mundo

El avión Solar Impulse II completó su histórica vuelta al mundo, luego de viajar 42 mil kilómetros sin utilizar una gota de combustible. Con ello, se ha demostrado que las tecnologías limpias pueden emplearse incluso para mover aeronaves en el cielo. El avión aterrizó en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos (EAU), luego de poco más de un año en el que hizo 17 escalas por cuatro continentes. El Solar Impulse II es de ingeniería suiza y es alimentado por 17 mil 248 celdas fotovoltaicas y por baterías durante las noches. Fabricado con fibra de carbono, el avión pesa igual que un automóvil familiar vacío y tiene una velocidad promedio de 75 kilómetros por hora, aunque es mayor durante el día cuando los rayos del Sol son intensos. El periplo  recorrió países como la India, China, Estados Unidos, Italia, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, de donde despegó por primera vez el 9 de marzo de 2015.
Los aventureros y científicos suizos Bertrand Piccard, de 58 años, y André Borschberg, de 63, se propusieron lograr "el primer vuelo solar alrededor del mundo, impulsado sólo por energía solar, sin emisiones de combustibles o contaminantes", en 2003, según difundieron los pilotos a través de su sitio web solarimpulse.com. Luego de desarrollar el avión, de armar prototipos, y de buscar apoyo monetario, lograron cumplir su objetivo. Los suizos emprendieron la circunvalación el 9 de marzo de 2015 cuando Borschberg despegó a bordo del avión desde Abu Dabhi rumbo a Muscat (Omán) en su primer tramo y tras 13 horas completó la primera etapa. A finales de mayo de 2015, el avión había atravesado Asia y realizó una parada no prevista en Japón para guardar a un tiempo favorable antes de sobrevolar el Océano Pacífico.
Comenzó el vuelo de Japón a Hawai el 28 de junio del año pasado y el 3 de julio estableció un nuevo récord al realizar el vuelo más largo propulsado mediante energía solar tanto en tiempo (117 horas, 52 minutos) como en distancia (7212 km o 4.481 millas), y la duración del vuelo también estableció un nuevo récord para vuelos en solitario, para cualquier avión. Luego el aparato fue inmovilizado durante varios meses para reparar las baterías, dañadas durante la última etapa a través del Pacífico, un periplo récord de 5 días y 5 noches entre Nagoya, en Japón, y Hawai.
El 21 de abril de este año, la aeronave despegó de Hawai y aterrizó en San Francisco el 24 de abril, completando la novena etapa de su vuelta alrededor del mundo pilotado por el suizo André Borschberg. El 2 de mayo de este año, el Solar Impulse 2 retomó su vuelta al mundo despegando a la mañana de San Francisco, en California, con destino a Phoenix, en Arizona, en el suroeste de Estados Unidos donde aterrizó luego de 16 horas. El 12 de mayo despegó de Phoenix rumbo a Oklahoma, donde llegó el 13, y el 21 de ese mismo mes despejó de Tulsa, Oklahoma, a Dayton, Ohio.
El 26 de mayo aterrizó en Lehigh Valley (Pensilvania) proveniente de Dayton (Ohio), de donde había partido 16 horas y 49 minutos antes, y el 11 de junio partió a Nueva York completando el viaje en 4 horas 41 minuto. El 20 de junio partió desde Nueva York rumbo a Sevilla (España), donde llegó el 23 del mismo mes tras 2 días 23 horas 8 minutos de viaje; y el 11 de julio partió de Sevilla, luego de 2 días con 50 minutos aterrizó en Egipto.
En la última etapa, el avión despegó de El Cairo el sábado último. Estaba previsto que la última etapa del viaje comenzara un poco antes, pero las malas condiciones meteorológicas en la capital egipcia y una indigestión sufrida por Piccard obligaron a retrasar el vuelo. El equipo calificó la última de 17 etapas como la más difícil, ya que además de varias zonas de prohibición de vuelo, las malas condiciones meteorológicas complican atravesar el espacio aéreo en Cercano Oriente. 
El tiempo total de vuelo fue de 510 horas, durante las que recorrió más de 40.000 kilómetros. El avión está hecho de fibras de carbono y tiene una envergadura de 72 metros. Funciona únicamente con energía solar y cuenta con más de 17.000 células solares, cuatro hélices y baterías. El prototipo puede volar durante el día propulsado por las celdas solares que cubren sus alas, a la vez que carga las baterías que le permiten mantenerse en el aire durante la noche, lo que le da una autonomía casi ilimitada.

viernes, 8 de julio de 2016

Analizan contenido de una ánfora griega de hace 2.500 años

Unos científicos rusos han identificado la composición exacta de la muestra más antigua de betún encontrada en un ánfora y han hecho una estimación precisa de su edad. Los investigadores del Instituto de Física y Tecnología en Moscú (MIPT), Rusia, y otras instituciones, demuestran así la viabilidad de su enfoque nuevo y más eficaz para el análisis de compuestos orgánicos e introducen asimismo software especialmente diseñado.
El betún es un componente del petróleo. Su uso se remonta a mucho tiempo atrás. La palabra "momia", por ejemplo, deriva de una palabra persa que significa "betún", ya que esta sustancia se utilizó para embalsamar. Los antiguos griegos usaban betún en la construcción, la medicina, y la guerra (por ser inflamable).
La que es la más antigua ánfora que se llenó de betún (siglo V a.C.) fue descubierta por arqueólogos rusos en la península de Tamán, una región altamente volcánica y con numerosas filtraciones ("manantiales") de petróleo, de donde los antiguos griegos probablemente obtenían betún. 
Para el estudio, realizado por el equipo de Evgeny Nikolaev, ha resultado decisivo el uso de una técnica conocida como espectrometría de masas de resolución ultra alta, de gran utilidad en química analítica. Aplicada a la petroquímica, la arqueología y la medicina, proporciona una información valiosa sobre la composición molecular de una sustancia. El análisis de betún antiguo ya ha revelado mucho acerca de las transformaciones que sufre de petróleo a lo largo de milenios. Gracias a esta técnica, a partir de la nueva investigación se podría obtener una gran cantidad de datos nuevos y reveladores sobre las vías de circulación de bienes y las rutas comerciales en la Antigüedad.

jueves, 7 de julio de 2016

Chemputer: Transforma drones pequeños en grandes

Científicos del Reino Unido están desarrollando un conjunto de técnicas revolucionarias que permitirán que un avión crezca en laboratorio mediante sustancias químicas. Esta nueva técnica en desarrollo, es llamada chemputer (un juego de palabras con chemistry -química en inglés- y computer). Los aviones ya no serán creados mediante piezas de avión que después son ensambladas en una fábrica, ni tampoco se fabricarán mediante impresoras 3D. Las últimas innovaciones desarrolladas por el profesor Lee Cronin, de la Universidad de Glasgow (Escocia) están en otro nivel.
Bajo el asesoramiento industrial de una de las contratistas militares más grandes del mundo, BAE Systems, Cronin podrá hacer “crecer” en laboratorio pequeños aviones no pilotados. Mientras que una impresora 3D hace físicamente las partes de una máquina, la chemputer acelera las reacciones químicas a un nivel molecular, haciendo crecer los aviones en algo parecido a una incubadora, lo que permitirá fabricarlos en cuestión de semanas, en lugar de meses. El método implicará el uso de una tecnología química muy avanzada, basada en tintas químicas y en la digitalización de la química de materiales sintéticos. Este nuevo método de fabricación, que aún está en fase de desarrollo, representa un nuevo nivel de evolución posterior a la impresión 3D. 
Una pequeña empresa británica llamada Reaction Engines Limited está desarrollando un cohete que un día volará a una velocidad supersónica. La velocidad supersónica es todo aquello que vaya cinco veces más rápido que la velocidad del sonido, y la velocidad del sonido es de unos 1.235km/h. BAE System tiene invertido más de US$26 millones en el proyecto. Ve el potencial que hay en desarrollar un avión militar que llegue a un objetivo mucho antes que cualquier otro jet. Además, viajar a alta velocidad y a gran altitud en el espacio también podría ayudar a evitar sistemas de defensa y misiles antiaéreos. 
BAE System tiene una animación que muestra cómo esta aeronave puede servir de apoyo a las fuerzas especiales que estén a miles de kilómetros de distancia. En vez de bombas, el cohete puede liberar pequeños drones de vigilancia. Pero está claro que la industria de defensa está mirando su potencial de uso en un campo de batalla. Las ventajas para los vuelos comerciales también son bastantes obvias, pues reduciría el tiempo de vuelo trasatlántico. Antes de desechar estas ideas, está bien recordar a la velocidad que cambian las cosas. Las impresoras de 3D se utilizan ampliamente en el ejército. Los portaviones estadounidenses están equipados con estas impresoras. Y hoy en día las fuerzas armadas de todo el mundo confían mucho más en vehículos no tripulados por aire, mar y tierra que pueden ser manejados a distancia. El ejército estadounidense entrena a más operadores de drones que pilotos de avión. De hecho, el nuevo avión, el F35, se le conoce como el último avión de combate tripulado. En lo que al profesor Nick Colosimo de BAE Systems se refiere, "el mundo militar y los aviones civiles evolucionan constantemente".