sábado, 12 de diciembre de 2015

Francia: Histórico acuerdo contra el Cambio Climático

Los 195 países de la conferencia de la ONU han aprobado este sábado el primer acuerdo universal y vinculante en la cumbre del clima (COP21) celebrada en París, lo que es el primer gran acuerdo de la historia contra el cambio climático en el que los países se comprometen a transitar de manera conjunta hacia una economía baja en carbono. El texto (PDF) fue entregado a los delegados de los países por el presidente de la reunión de París y ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, quien tuvo que retrasar a este sábado la presentación del acuerdo prevista para el viernes debido a las discrepancias existentes. El objetivo del pacto es que la temperatura del planeta no aumente más de dos grados centígrados a finales de siglo, pero con la aspiración de que no suba más de 1,5 grados. Para ello, los países revisarán cada cinco años sus compromisos de revisión de emisiones, y se marcarán metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a largo plazo para lograr los objetivos que se proponen. Para lograr el acuerdo que marca el inicio de un nuevo modelo de desarrollo han hecho falta veintiún años de cumbres del clima y doce meses de los más intensos esfuerzos diplomáticos que se hayan hecho en la historia. Una de los principales aspectos que convierten el acuerdo del COP21 de París histórico y distinto respecto a lo conseguido en la última cumbre del clima en 2009, es que esta vez sí se llegó a un acuerdo con efectos vinculantes. El texto final firmado este sábado en París tiene efectos jurídicos sobre los países que están comprometidos con el pacto del COP21. Una de las razones por el que el acuerdo de Copenhague fue considerado un "fracaso" por las organizaciones ambientales es que al carecer de efectos vinculantes, el pacto no tenía la suficiente validez que le permitiera ejecutar lo que se había acordado. 
El Acuerdo de París, que cuenta con 11 páginas y una Decisión que lo desarrolla en otras 20, es jurídicamente vinculante, como acuerdo de una COP, pero los acuerdos son en la jerarquía jurídica el mínimo nivel existente, bastante por debajo de un protocolo. Exigencia ésta de Estados Unidos para no tener que ratificarlo en el Senado. El pacto entrará en vigor en 2020 y con él las 186 contribuciones nacionales de lucha contra el cambio climático presentadas. Cada cinco años los países deberán revisar sus contribuciones por un mecanismo de "reporte y rendición de cuentas transparente", con la idea de ir renovando sus promesas nacionales al alza para lograr el objetivo propuesto de que la temperatura no aumente más de dos grados, y los nuevos compromisos nunca podrán ser menos ambiciosos que los anteriores. 
Los países se proponen que las emisiones toquen techo "tan pronto como sea posible", reconociendo que esta tarea llevará más tiempo para los países en desarrollo, y que se efectúen reducciones rápidas a partir de ese momento para encontrar "un equilibrio entre las emisiones provocadas por la acción del hombre y lo que puede absorber la atmósfera" en la segunda mitad de siglo. Este párrafo hace referencia a los objetivos de mitigación a largo plazo, desapareció primero una meta de reducción para 2050, después la descarbonización y finalmente la referencia a la "neutralidad" de emisiones que debía alcanzarse en la segunda mitad del siglo. Lo que vienen a decir los nuevos objetivos a largo plazo del Acuerdo de París es que se podrá seguir emitiendo gases de efecto invernadero siempre que estos puedan ser capturados y almacenados geológicamente, además de por el efecto "sumidero" que poseen los sistemas naturales. El texto reconoce a los bosques como sumidero y a la obligatoriedad de preservarlos, con la ayuda internacional que ello requiera. El acuerdo también recoge las necesidades de financiación de la adaptación, un mecanismo de pérdidas y daños por el cambio climático, y la acción climática antes de 2020, todo ello "en base a las capacidades de cada uno". Y fija como suelo para la financiación climática un mínimo de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020. Aborda asimismo la noción de "justicia climática" en el preámbulo, y en cada aspecto está reflejada la diferenciación entre países a la luz de las circunstancias nacionales.

jueves, 10 de diciembre de 2015

¡Posibles curas para la vejez!

Según el doctor Felipe Sierra, director de la división de Biología del Envejecimiento del Instituto Nacional de Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos, parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la longevidad de los que hoy tienen 50 ha mejorado pero “no tanto como se piensa. La mayor ganancia ha sido en la mortalidad infantil y no tanto en la prolongación de los años tardíos. El cuerpo se sigue envejeciendo al mismo ritmo”, dijo. Pero eso podría cambiar muy pronto, porque expertos han logrado descifrar las claves del envejecimiento y hacer más lento ese proceso en la levadura, en la mosca de la fruta y en roedores. En estos últimos han logrado aumentar su expectativa de vida hasta en un 20 %  en promedio, lo que equivale a 16 años humanos. Si esto se tradujera a las personas significaría una expectativa promedio de cerca de 100 años. Este hito se logró con una droga conocida como rapamicina, que hoy se usa para evitar el rechazo del órgano en pacientes con trasplante y parece detener el envejecimiento y el daño que dicho proceso provoca en las células. El gran reto hoy es que esa hazaña se pueda replicar en las personas. Si fuera así el mayor efecto se vería en las mujeres. Algunos expertos creen que un individuo podría llegar a vivir hasta 142 años en el futuro. 
La Gerociencia se ha vuelto una de las áreas más activas del envejecimiento, y  describe la relación entre la vejez y las enfermedades crónicas. Se basa en la teoría de que en todas las que aparecen al final de la vida, la edad es el factor de riesgo más importante. Sierra explica que, por ejemplo, el colesterol, la obesidad y la presión arterial alta comportan los riesgos más conocidos de tener problemas cardiovasculares; sin embargo, dice que “pesan menos que tener 70 años”. Los expertos se enfocan en las particularidades del envejecimiento, pues es mucho más eficiente retardar el proceso que origina las demás enfermedades que matan en la vejez, desde el cáncer hasta el alzhéimer, que buscar soluciones particulares para cada una de ellas. Investigaciones en los modelos animales han dado un claro panorama de cuáles son las marcas del envejecimiento, qué cosas lo promueven y cuáles lo inhiben. 
El diario The Wall Street Journal reportó a principios de este año el comienzo del proyecto Tame, un experimento liderado por Nir Barzilai, director del Institute for Aging Research de la escuela de medicina Albert Einstein de Nueva York. Tame busca probar la droga metformina, utilizada para tratar la diabetes II, y ver si logra posponer el inicio de las más frecuentes enfermedades crónicas como el alzhéimer y la enfermedad coronaria. Aunque el objetivo del estudio no es prolongar la vida, es posible que esto ocurra si él tiene éxito. El trabajo se hará con 100 pacientes viejos y tardará siete años. La metformina ha mostrado su posibilidad de extender la vida en ratones, pero su gran atractivo es que se ha usado durante 60 años sin efectos secundarios graves. 
La rapamicina es otra de ellas y tiene múltiples ventajas: funciona en varias especies y se le han visto efectos positivos en ratones a los que se les ha suministrado a partir de los 20 meses, el equivalente a 60 años en humanos. Cuando la rapamicina fue suministrada a ratones que desarrollan una variedad de enfermedades crónicas, el tratamiento hizo más lenta la aparición de esos males. En otros trabajos se ha visto que los ratones centenarios a los que se les ha dado esta droga son más activos que los del grupo control, lo cual indica que en principio los volvería más jóvenes. La rapamicina interrumpe la función de un gen, el mTOR, presente tanto en ratones como en seres humanos, que actúa como un semáforo que le indica a las células cómo tomar y usar la energía. Si hay comida en abundancia le da luz verde para que absorban nutrientes y crezcan, pero en épocas de vacas flacas da la orden de parar. Los expertos creen que la droga funciona como una restricción calórica, un proceso que puede postergar el envejecimiento, pero que  implicaría someterse a un régimen dietético muy estricto que raya en la hambruna, algo que pocos seres humanos hoy estarían dispuestos a hacer.