miércoles, 5 de agosto de 2015

Fenómeno de El Niño afectara al mundo

Son muchos los expertos que no dudan en atribuir excepcionales condiciones meteorológicas al fenómeno de El Niño, que se caracteriza por un calentamiento de las aguas ecuatoriales del este del Océano Pacífico y cuya actividad se ha ido fortaleciendo en los últimos meses. Cada vez existe más consenso entre los científicos de que el actual El Niño podría alcanzar una dimensión similar al que se registró en 1997-1998 y que causó inundaciones y sequías a escala planetaria. Los datos indican que es se trata de El Niño más fuerte desde 1997, pero obviamente los modelos climáticos sólo pueden predecir lo que sucederá a unos pocos meses, así que hay que ser precavidos. Para que alcance una intensidad similar a la del periodo 1997-1998 tienen que suceder dos cosas. Primero, en los próximos meses se deben ralentizar significativamente los vientos alisios en dirección este-oeste en el Pacífico. Veremos una transferencia dramática de calor de las aguas del oeste del Pacífico a las del Pacífico central y oriental. En esas condiciones es cuando puede alterar los patrones de temperatura y precipitaciones en todo el planeta. Apunta William Patzert, experto del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL, por sus siglas en inglés).
En Sudamérica que va desde el norte de Chile hasta Ecuador, en la que se encuentran algunas de las zonas más áridas del planeta, El Niño hace que se den inviernos muy lluviosos. Además, en esa área, que cuenta con los mayores caladores de pesca comercial del mundo, si la temperatura del agua permanece inusualmente alta se produce un colapso en las capturas, lo puede impactar en las economías de esos países. En el noreste de Brasil El Niño suele provocar sequía, mientras que en el sur de Brasil y el norte de Argentina se registran inundaciones. Explico el experto de la NASA.
En Norteamérica, El Niño hace que la corriente en chorro subtropical, que habitualmente se encuentra en el sur de México y Centroamérica, se desplace hacia el norte. Eso provoca inviernos más lluviosos de lo habitual en el sur de EE.UU. En contraste, la corriente en chorro polar, que ha sido muy potente en Norteamérica en los dos últimos inviernos, se debilita, por lo que se registran unos inviernos más templados en el norte de EE.UU. y el sur de Canadá. Según Patzert, pese a que el aumento de las precipitaciones puede ser una buena noticia para el suroeste de EE.UU. por la sequía que atraviesa la región, también podría dar lugar a importantes inundaciones y deslaves.
En el Asia, cuando en el Pacífico ecuatorial el agua caliente se mueve hacia Sudamérica, en lugares como Filipinas, Indonesia o Tailandia se registran sequías extremas. En algunos de esos países, en los que agricultura supone un gran porcentaje del Producto Interno Bruto, se puede dar un aumento del precio de los alimentos que acaba afectando el precio de las materias primas a escala global.
En Europa, los años en los que El Niño es potente se dan inviernos muy fríos en el este del continente, así como en el occidente de Rusia. Un buen ejemplo de ello son dos de los Niños más importantes registrados en los últimos dos siglos: el de 1812 y el de 1941. Esos fueron los inviernos en los que las tropas de Napoleón y Hitler cayeron derrotadas. 
En años de El Niño hay una temporada de huracanes más débil en el Atlántico, ya que los vientos que se dan no son favorables a la creación de sistemas tropicales. Al mismo tiempo en el Pacifico oriental, debido a la elevada temperatura del agua, se registra una temporada de huracanes muy activa, en zonas como la costa de Baja California. Mientras, el sur del continente africano y Madagascar tienden a verse afectados por la sequía, y áreas del África subsahariana, que son muy secas, experimentan más precipitaciones. Por último, el experto de la NASA apunta que El Niño hace que el norte de Australia, igual que en el Sudeste Asiático, se vea afectado por la sequía.

No hay comentarios: