viernes, 17 de julio de 2015

Virreinato del Perú: El Perú perdido

Virreinato del Perú  (1543-1826), se forma luego de la guerra civil entre los ejércitos conquistadores de almagristas (liderados por Diego de Almagro) y pizarristas (liderados por Francisco Pizarro), que termino con la victoria de los pizarristas. Virreinato del Perú nace en España en 1542, pero entra en funcionamiento en 1543, siendo su primer Virrey Blasco Núñez Vela. La capital del Virreinato del Perú fue Lima o La Ciudad de los Reyes, por ser el centro de dominio y poder militar español. En 1543 el Virreinato del Perú abarcaba toda Latinoamérica. Lamentablemente, con el correr de los años este territorio se redujo, apareciendo nuevos virreinatos. El Virreinato del Perú sentó las bases de la República del Perú. Portugal colonizo la selva amazónica y le quito territorios a España, lo que daría origen después al Brasil.
El Tribunal de la Santa Inquisición, ubicado dentro del Virreinato del Perú, se estableció durante el gobierno del virrey Francisco Álvarez de Toledo, por real cédula de 25 de enero de 1569. Empezó a funcionar el año siguiente, en 1570. La jurisdicción de la Inquisición limeña se extendía hasta las audiencias de Charcas, Chile y Quito, que en ocasiones actuaban con gran autonomía, después de que en 1610 se crease un nuevo distrito con sede en Cartagena. Este rígido y severo tribunal, cuya jurisdicción se extendía a los territorios de Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay y Argentina, envió a la hoguera en sus más de doscientos años de existencia a treinta y dos personas, de las que veintitrés lo fueron tras ser condenadas por judaizantes, seis como herejes protestantes —todos ellos extranjeros—, dos por delito de proposiciones y uno por alumbrado. Todos eran blancos y sólo uno criollo. Además, el tribunal sentenció a unas 1474 personas a penas diversas. El Tribunal de la Santa Inquisición fue usado por los virreyes para castigar a sus opositores (intelectuales libertarios) y reprimir a los criminales, apodados zorros (por los latinoamericanos), que en su mayoría eran contrabandistas de otras regiones sudamericanas. Debido al uso político y militar del Tribunal de la Santa Inquisición es que entro en decadencia, siendo desactivado en 1820, con la llegaba al Perú del ejército del libertador San Martin de Porres.
Los virreyes y sus familias se alimentaban de las comidas típicas de España en el Virreinato del Perú. Mientras que los esclavos (africanos e indígenas) preparaban sus comidas de las sobras de realeza española en nuestro país, así nace lo que conocemos como la comida criolla (costeña, andina o serrana y selvática). Muchos dulces peruanos nacen en el Virreinato del Perú, siendo consumidos y preparados por los peruanos mestizos o criollos.
Los curacas y varayoq servían a los virreyes limeños, siendo autoridades quechuas (del Imperio Inca o Tahuantinsuyo). Los curacas y varayoq eran considerados los espías indígenas al servicio de la realeza española, ya que ellos gozaban de todos los privilegios de la monarquía española. Ayudaron a los españoles a exterminar otras tribus indígenas que fueron conquistadas por los incas, al hacerlos trabajar en las minas. Estas autoridades desaparecieron cuando se formó la República del Perú, pero esto degenero en la separación de Ecuador (peruanos anarquistas y renegados) y Bolivia (aimaras, la mayoría) del Perú. 
El Virreinato del Perú funcionaba como una dictadura socialista-comunista, donde el Virrey controlaba los negocios y el comercio, existiendo un monopolio estatal. Donde el ejército imperial (virreinal, para otros) supervisaba todas las mercancías que entraban y salían del virreinato. No existía el Libre Mercado ni Libertad de Expresión, ya que los virreyes supervisaban a los periódicos primitivos de esa época. Como ya dijimos anteriormente, los opositores a los virreyes eran encarcelados y/o llevados al Tribunal de la Santa Inquisición, para ser castigados por sus ofensas contra la monarquía española o la familia de los virreyes.