jueves, 30 de julio de 2015

Batalla del Callao (1824-1826): ¡La batalla final!

En junio de 1823 el general español José de Canterac se apoderó de Lima al frente de numerosos soldados realistas, y permaneció durante un mes en la ciudad. Cuando las tropas independentistas, ahora dirigidas desde Trujillo por Simón Bolívar, recuperaron Lima, en el Callao quedaron 2.000 soldados del bando patriota. No obstante, las malas condiciones en que se hallaba esta guarnición no experimentaron mejora alguna, y hubo varias instigaciones sediciosas hacia las tropas del Callao para pasarlas al bando realista. Tales maniobras fueron dirigidas por José Bernardo de Tagle el Marqués de Torre Tagle, líder independentista peruano que perdió su condición de presidente por la llegada de Bolívar; como resultado de ello estalló la Sublevación del Callao el 5 de febrero de 1824. Algunos soldados rasos intentaron contener la revuelta pero fueron rápidamente reducidos y ejecutados. Tras el motín, la mayoría de soldados independentistas acuartelados en la Fortaleza del Real Felipe del Callao cambiaron de bando y se plegaron al Ejército Realista, ante ello las tropas aún leales al gobierno peruano evacuaron Lima por la gravedad de la situación. Fuerzas realistas dirigidas por el general español Monet entraron en Lima casi sin resistencia el 25 de febrero, tras la retirada de las tropas patriotas, designando como jefe de la guarnición del Callao al brigadier José Ramón Rodil.
Poco después de la última evacuación de Lima por las tropas del Ejército Realista, los soldados independentistas recuperaron definitivamente la capital peruana, entrando Bolívar en ella y motivando un masivo éxodo hacia el Callao de quienes mantenían su lealtad hacia la corona española, ya fuese por sincera convicción, por defensa de sus intereses, o por posteriores pleitos con los líderes del joven Perú independiente, fugando como refugiados diversos españoles, criollos o mestizos. El caraqueño declaraba el inicio del segundo asedio el día 5 de diciembre. El Callao pronto estuvo poblado por más de 8.000 refugiados, la mitad de ellos combatientes realistas dirigidos por José Ramón Rodil. Pese a ser informado en enero de 1825 sobre la Capitulación de Ayacucho y sus términos, este jefe español rechazó la propuesta de rendición y se obstinó en defender el Callao, esperando en algún momento recibir refuerzos bélicos desde España que jamás llegaron.
Aunque ni Rodil ni la guarnición planearon jamás una rendición, ya no había esperanza de refuerzos de España tras más de un año de inútil espera; la propia guarnición estaba alimentándose de ratas a falta de otra comida disponible, y con las municiones a punto de acabarse, por lo que empiezan las negociaciones con el general Salom el 11 de enero de 1826 y concluyen en la entrega de la fortaleza el 23 de ese mismo mes. La asombrosa resistencia del jefe realista mereció que Simón Bolívar dijera a Bartolomé Salom después del triunfo, cuando éste último pedía fusilar a Rodil: “El heroísmo no es digno de castigo”. La capitulación permitió la salida de los últimos sobrevivientes del Ejército Realista (sólo 400 soldados de los 2.800 que existían al inicio) con todos los honores. La mayoría de civiles refugiados había ya fallecido y los restantes quedaron como sospechosos a las nuevas autoridades de la República y muchos en efecto también partieron a España. Rodil salvaba las banderas de los regimientos Real Infante y del Regimiento de Arequipa, las demás quedaban como trofeo de guerra del vencedor, poco después se embarcaba para España acompañado de un centenar de oficiales y soldados españoles que habían servido bajo su mando. Se eliminaba así el último baluarte del Imperio colonial español en América del Sur.
El Batallón 3.º de Línea y el regimiento "Dragones de la República" de la división peruana tomaron el nombre de Callao en homenaje a su destacada participación durante el sitio. Asimismo la Fortaleza del Real Felipe fue nuevamente renombrada como Fortaleza de la Independencia, denominación que le había dado el general San Martín en 1821. Con la batalla del Callao concluye la Guerra por la Independencia del Perú. 

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