sábado, 21 de marzo de 2015

Fórmula E: ¡F1 eléctricos!

La Fórmula E es una categoría de competición de monoplazas eléctricos (tipo F1) organizada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), creada con la intención de servir como laboratorio de investigación y desarrollo de vehículos ecológicos para promover y acelerar su popularidad, sirve como escaparate de innovaciones y desarrollo, en un marco que combina tecnología y deporte. La temporada inaugural comenzó en septiembre de 2014 y finaliza en junio de 2015. McLaren suministra los motores, transmisiones y sistemas electrónicos de todos los monoplazas, Dallara construye los chasis, Michelin suministra los neumáticos, y Williams las baterías. Los monoplazas tienen una luz compuesta de unos 15 leds que parpadean aproximadamente a unos 5 Hz de frecuencia que generalmente se iluminan de color rojo, en tres casos: al activar el limitador de velocidad para entrar en boxes y cuando el piloto cambia el coche a la configuración de lluvia o entra el sistema en configuración de bajo consumo, indicando a los demás pilotos que el vehículo es mucho mas lento que ellos, lo vemos generalmente en las vueltas finales de la carrera, sobre todo al reducir velocidad (Se activa automáticamente). En ambos casos, con exclusión de la configuración de bajo consumo, se activan desde el pedal. A diferencia de otros vehículos, como turismos, no se activa al accionar el pedal de freno. Existe un caso especial: cuando un piloto es novato, los leds se encienden en verde durante sus test para indicar al resto de los pilotos que ese piloto todavía no tiene experiencia. Al igual que con el coche de seguridad, Mercedes-Benz es el encargado de fabricar los leds para todos los coches. 
Miami albergó la quinta cita de la Fórmula E y con ella la competición de monoplazas eléctricos organizada por Alejandro Agag logró su quinto vencedor distinto, al llevarse el triunfo final Nicolas Prost, nuevo líder del certamen. La prueba ofreció un final vibrante merced a distintas estrategias de consumo de energía y cambio de monoplazas gracias también a que fue la primera carrera de la temporada en la que el Safety Car no tuvo que intervenir, llevando así por fin los monoplazas a su límite de autonomía. En una carrera organizada por Andretti, uno de sus monoplazas salió desde la pole, el de Jean-Éric Vergne. Sin embargo el francés volvió a demostrar que en esta categoría liderar no siempre sale a cuenta al provocar un mayor consumo que si te resguardas en el rebufo de otros monoplazas. Sam Bird, muy inteligente, intentó aprovecharse de ello y le adelantó antes de la parada en boxes… pero le salió el tiro por la culata. Al tiempo que Vergne se iba a boxes, Bird intentó sin éxito dar una vuelta más, quedándose sin energía a mitad de vuelta y llegando por inercia a boxes. En esas circunstancias los que se beneficiaron fueron los pilotos de ABT y Nicolas Prost, colocados en cabeza de carrera tras sus cambios de coche. Eso sí, el héroe de la carrera fue Scott Speed. El piloto estadounidense, en casa y debutando con Andretti, remontó desde la 12ª posición a la novena antes de su parada en boxes, clavó el tiempo mínimo de pitstop para ascender a la sexta plaza e hilando adelantamientos se metió de lleno en la lucha por el triunfo final.

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