domingo, 19 de octubre de 2014

Tercera revolución industrial: Impresión 3D

Chuck Hull creo en el sótano de su casa la primera impresora 3D, hace más de 30 años. Hoy esta tecnología se diversificó más allá del área industrial y produce 3 billones de dólares mundialmente, incrementándose exponencialmente esta cifra año tras año. La difusión y la reducción del costo de las impresoras 3D de escritorio favorecieron su ingreso a pequeñas empresas y a varios hogares, alentadas por el paso al dominio público de las primeras patentes de “fabricación aditiva”. Esta tecnología permite convertir un archivo 3D virtual a un objeto físico real, en una enorme cantidad de materiales distintos. Las impresoras económicas y tradicionales, las más difundidas, trabajan superponiendo capas de filamento plástico que derriten por medio de una boquilla calefaccionada hasta lograr la altura de la pieza deseada, de esta manera logran las tres dimensiones. Hay tres formas de obtener un archivo 3D: descargándolo de bancos de datos de internet (en sitios como thingverse o yeggy), diseñándolo con programas de dibujo 3D (hoy prácticamente accesibles por todos, como el sketchup) o digitalizando un objeto real con un escáner 3D para convertirlo en un archivo virtual. El impacto social que están generando estos aparatos dio lugar a la cultura “Maker”: así se autodenominan los usuarios de impresoras 3D domésticas, muchas veces creadas por ellos mismos. Con el gran caudal de información que circula por Internet, sumado a las licencias públicas y libres (GNU), la construcción de un equipo como éste, simplemente requiere la compra de algunas piezas en la ferretería y la descarga de los planos en la red. Con estas máquinas se fabrican prototipos funcionales, es decir piezas de alta resistencia, que pueden cumplir su función a la perfección y son incomparablemente económicos con respecto a otras formas de producción. La gran cantidad de materiales que se está ofreciendo hoy en día para las impresoras de escritorio abre un abanico de posibilidades sorprendentes: plásticos duros, flexibles, transparentes, ultrarresistentes, conductores y otros que simulan a la madera o la cerámica.
Los equipos 3D de avanzada trabajan de maneras distintas que los comunes antes explicados, funcionan fundiendo pequeñas partículas de material (puede ser metal o plástico entre otros) mediante un láser de alta potencia generando capas, que se funden unas sobre otras adhiriéndose entre sí. El gran progreso de esta tecnología le permitió desarrollarse en áreas muy diversas, como, por ejemplo, la salud. Con impresoras 3D de diversos tipos actualmente  se están fabricando en distintos materiales, prótesis de extremidades a medida a un muy bajo costo; diversas piezas dentales; huesos de cualquier parte del cuerpo, con mejores propiedades que prótesis tradicionales; yesos cómodos y estéticos que permiten recuperaciones más veloces e incluso con bioimpresoras 3D ya se han impreso con éxito piel y vasos sanguíneos, también órganos aunque estos no se trasplantan aún, en un futuro cercano se logrará y que debido a la escases de donantes de órganos, ya se están haciendo experimentos en esta área médica. En el área de la construcción, donde con impresoras 3D gigantes se fabrican casas habitables con materiales reciclados en unas horas, evidencian el gran alcance de esta forma de producción. Estos tipos de  desarrollos ofrecen una anticipación de lo que esta invención disruptiva puede generar en el mundo. La Estación Espacial Internacional, ya tiene una de estas impresoras, lo que le permitirá realizar más rápidamente sus reparaciones o realizar otros experimentos científicos. Esta tecnología, que comienza a mejorar de a poco nuestras vidas, todavía le queda mucho camino por recorrer. 

1 comentario:

mau535 dijo...

Es asombroso, vengo de una familia de carpinteros y hacer cosas es lo mio y esto me fascina, muy buena nota.