domingo, 5 de octubre de 2014

Corridas de Toros: Negocio sangriento

Corridas de toros, su origen en España tiene sus raíces en la cultura grecolatina que es introducida en el proceso de romanización. El culto al toro como divinidad y su sacrificio ritual está constatado en las civilizaciones minoica y otras del mediterráneo oriental desde al menos la edad del bronce. Los romanos, que incorporan a su propia cultura los mitos y divinidades de su zona de influencia, comienzan la conquista de Hispania con su desembarco en Ampurias, en la actual Cataluña, en el contexto de las Guerras Púnicas. La romanización, que comienza en la Tarraconense y se extiende con los siglos a toda Hispania, instaura en la cultura local los juegos y luchas de fieras, en las que el toro era un animal de frecuente intervención, existiendo constancia de luchas contra osos, leones y por supuesto seres humanos. Durante la ocupación visigoda y en los primeros tiempos del califato omeya, hay cierta oscuridad sobre espectáculos taurinos, aunque la persistencia de los mismos en etapas posteriores dan idea de que la arraigada costumbre pervivió intacta a través del tiempo. Hay noticias documentadas sobre fiestas de toros en Cuéllar (Segovia) en el año 1215, año en el que su obispo decretó "que ningún clérigo juegue a los dados ni asista a juegos de toros, y sea suspendido si lo hiciera". En el mismo siglo Alfonso X El Sabio prohibió que dichos juegos se celebrasen por dinero, lo cual apunta a la existencia de una "profesionalidad" incipiente entre los dedicados a lidiar reses bravas. Y es que recorrían los pueblos de España los llamados «matatoros» o «toreadores», divirtiendo al público (y cobrando por ello) mediante la práctica del toreo a pie de forma más o menos rudimentaria (sorteando o recortando a los toros, dándoles lanzadas o saltos, etc.). Además, estaban los pajes que, como parte de su servicio, ayudaban a los caballeros a lancear o rejonear a caballo, realizando los quites cuando fuera necesario. Igualmente en el reino nazarí de Granada también se documentan ciertos "juegos de fieras" en la que es probable que participaran toros. Esta es una de las tradiciones españolas más conocidas en todo el mundo y que aún se llevan a cabo en España, México, Perú, Ecuador y Colombia. En casi toda Europa ha sido prohibida y se le considera una tradición romana muy salvaje. Las autoridades locales lo consideran un espectáculo cultural en algunos países sudamericanos, pero para otros, es un deporte extremo, donde se enfrenta el toro contra la persona, que es el torero.
La Fundación Brigitte Bardot, un grupo francés que se opone a las corridas de toros, describe métodos utilizados para el debilitamiento de los toros: "La mayoría de las veces los animales entran al ruedo ciegos porque se los deja en la oscuridad durante 48 horas" antes del enfrentamiento. "Luego la gente golpea con bolsas de arena la cabeza del animal—por mucho tiempo y violentamente—para privar (al toro) de (sus) sentidos..." Una práctica habitual es "rasurar" los cuernos de los toros serruchándoles algunas pulgadas. Los cuernos de los toros, al igual que los bigotes de los gatos, ayudan a los animales a orientarse, con lo cual un cambio repentino altera su coordinación. El rasurar es una práctica ilegal. Por ello, a veces, después de la corrida un veterinario examina los cuernos del toro. Sin embargo, en 1997 la Confederación de Profesionales de Corridas de Toros, incluyendo 230 matadores de España, realizaron una huelga en oposición a dichas inspecciones veterinarias. Los manifestantes reclamaban que los veterinarios no tenían la "experiencia suficiente" para examinar a los toros. No obstante, muchos reconocen esto como otros de los aspectos de la corrupción que se infiltra en un negocio que proporciona a cada uno de los matadores profesionales más de US$ 1 millón al año.

No hay comentarios: