domingo, 16 de marzo de 2014

Los verdaderos vikingos

Para muchos los vikingos eran hombres rubios, físicamente poderosos, con yelmos cornudos y la agresividad a flor de piel, descendiendo de sus grandes barcos  con forma de dragón sobre aldeas para violar y saquear. Esa, al menos, es la percepción. Pero esa visión tan arraigada está en tela de juicio, debido a las últimas investigaciones sobre ellos. 
Los vikingos nunca usaron cascos con cuernos. Sólo empezaron a aparecer en las representaciones de ellos en el siglo XIX. Richard Wagner celebró la mitología nórdica en su "La valquiria", la segunda ópera de su ciclo "El anillo del nibelungo" y los yelmos con cuernos fueron creados para la presentación en el primer Festival Bayreuth, en 1876. El yelmo con cuernos efectivamente está basado en un hecho histórico, pero no era algo vikingo, precisa Emma Boast del centro vikingo Jorvik, en Inglaterra. En el Museo Británico hay uno de la Edad del Hierro, que fue encontrado en el río Támesis. Data de 150-50 a.C. Los vikingos usaban cuernos en sus banquetes, para tomar y los tocaban soplando para comunicarse. Aparecen representados en broches y pendientes. Pero no los usaban y menos en las batallas, pues habrían sido un estorbo al hacer que su casco fuera más pesado. La película "Los Vikingos" muestra la imagen clásica que tenemos de ellos. La imagen clásica es la que articuló la película de Hollywood de 1958 "Los Vikingos". Protagonizada por Kirk Douglas, Janet Leigh y Tony Curtis, empezaba con lo que un crítico describe hoy en día como "una vigorosa representación de violaciones, incendios y saqueos". Aunque, al menos, sin ningún cuerno a la vista. En los 60s y 70s, esa imagen de bárbaros al acecho empezó a ser cuestionada. La mayoría de los registros sobre la invasión vikinga de Inglaterra fue escrita por monjes que, como "las víctimas", no eran objetivos, señalaban algunos académicos. La arqueología empezó a posicionar las sagas nórdicas -escritas varios siglos después- como la evidencia más confiable. Un punto de inflexión crucial se dio a finales de los años 70, durante la construcción de un centro comercial en el área de Coppergate de York. La tierra húmeda había preservado casas, ropa, joyas y un yelmo vikingos, que dejaban entrever su aspecto doméstico y familiar. Los vikingos pasaron de ser saqueadores espeluznantes a hábiles comerciantes. Eran poetas, usaban zapatos de cuero y se peinaban el cabello. Pero la corrección a "vikingos adorables" ha ido demasiado lejos, opina el catedrático de historia anglosajona en la Universidad de Cambridge, Simon Keynes. 
Los vikingos robaron todo lo que pudieron. Las iglesias para ellos eran meros repositorios de tesoros para saquear. Se llevaban el ganado, el dinero y la comida. Y probablemente a las mujeres también, dice. Quemaban las aldeas y dejaban a su paso un rastro de destrucción. Y era una agresión no provocada. A diferencia de la mayoría de los ejércitos, llegaron por el mar, en sus largos barcos de fondos angostos que les permitían viajar por los ríos y sorprender poblados. Lo peor era que los asaltos se repetían. Los vikingos, como ladrones que retornan una y otra vez a las mismas casas, se rehusaban a dejar tranquilos a los lugareños. Hay historias espeluznantes que pueden o no ser ciertas. Se dice que Ivar el Deshuesado era particularmente cruel. Según las sagas, puso a Edmundo, el rey de Anglia Oriental, contra un árbol y le ordenó a sus hombres que le dispararan flechas hasta que su cabeza explotara. Y a su rival vikingo, el rey Aelle, lo ejecutó en York cortándole las costillas en la columna vertebral, rompiéndoselas para que se vieran como alas y sacándole los pulmones por las heridas en su espalda... un método de ejecución conocido como el "Águila de sangre". Aunque la precisión de estas historias está en disputa. Además, los anglosajones no eran precisamente los defensores de un prototipo de la Convención de Ginebra, señalan otros. En 2010 fueron encontrados en el pueblo costero Weymouth, sur de Inglaterra, 50 cuerpos decapitados que se cree son de vikingos ejecutados.

lunes, 10 de marzo de 2014

Los verdaderos marcianos

Marte es el cuarto planeta del Sistema Solar más cercano al Sol. Llamado así por el dios de la guerra de la mitología romana Marte, recibe a veces el apodo de Planeta rojo debido a la apariencia rojiza que le confiere el óxido de hierro que domina su superficie. Tiene una atmósfera delgada formada por dióxido de carbono, y dos satélites: Fobos y Deimos. Forma parte de los llamados planetas telúricos (de naturaleza rocosa, como la Tierra) y es el planeta interior más alejado del Sol. Es, en muchos aspectos, el más parecido a la Tierra. Aunque en apariencia podría parecer un planeta muerto, no lo es. Sus campos de dunas siguen siendo mecidos por el viento marciano, sus casquetes polares cambian con las estaciones e incluso parece que hay algunos pequeños flujos estaciónales de agua. Las teorías sobre civilizaciones marcianas dieron lugar en su época a numerosas especulaciones e historias de ficción sobre cómo debían ser estos supuestos habitantes de Marte. En estas historias, se solía retratárselos como unos humanoides de piel verde, muy belicosos por ser Marte, el dios romano de la guerra, que habían creado una milenaria civilización. Con el tiempo, sus guerras internas habrían deteriorado al planeta hasta hacerlo casi inhabitable. Los ejemplos más característicos de estas obras son "La Guerra de los Mundos" de H.G. Wells donde los marcianos con forma de pulpo invaden la Tierra ya que su planeta está muriendo, y las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs. También tiene su origen en estas teorías el  Detective Marciano, uno de los últimos supervivientes marcianos de DC Comics. Igualmente, el tema dio origen a la obra de Crónicas Marcianas, una serie de relatos escritos por Ray Bradbury; los cuales narran la llegada y colonización del planeta Marte por parte de los humanos, y la caída y extinción de la civilización marciana. Además podemos nombrar que este tema ha servido como inspiración para personajes como Marvin, el Marciano; personaje de las famosas caricaturas de Warner Bros, Looney Tunes.
Recientemente se han observado construcciones egipcias (desmentidas después por la NASA) en algunas zonas de Marte, lo que ha llamado a la especulación, ya que se cree que la civilización marciana desaprecio en la época que desaparecieron los dinosaurios en nuestro planeta. Hay dos teorías sobre la extinción de la civilización marciana. La primera teoría explica que esta civilización se destruyó así misma al depredar sus recursos naturales, siendo consumida por el Calentamiento Global producida por la contaminación, eso explicaría porque Marte es un planeta muerto. La otra teoría, nos explica que la civilización marciana tuvo una guerra civil, siendo aniquilados por un arma biológica o química que acabo con esta avanzada civilización. Pero estas son las teorías sobre su desaparición. Hay una tercera teoría que explica que los marcianos sobrevivieron, ya que estos serían iguales a nosotros, por eso ahora algunos estudiosos dicen que en la Atlántida vivían los sobrevivientes marcianos y que los humanos modernos somos sus descendientes. Algunos ufólogos creen que la Biblia es el único documento que guarda nuestras memorias marcianas, ya que el Génesis vendría explicar nuestro origen extraterrestre de nosotros los humanos. Para otros es pura ciencia ficción, mientras que no se encuentren los cadáveres de los marcianos o se envíen arqueólogos a las supuestas ruinas marcianas. Hasta hoy las pruebas indican que Marte es un planeta muerto y que si hubo una civilización, esta desapreció por motivos aun no estudiados. De comprobarse que hubo vida inteligente en Marte y que nosotros somos sus descendientes, aún falta mucho, pues enviar una misión tripulada a Marte cuesta muchos millones de dólares y es un viaje muy largo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Enfermedad africana en el Caribe

Se parece al dengue o al paludismo, pero no tiene nada que ver. Esta enfermedad empieza con una fiebre muy alta que puede durar tres días, seguida de un dolor intenso en las articulaciones. Se llama fiebre de Chikungunya y en noviembre pasado llegó a la región, muy probablemente para quedarse. La chikungunya se trasmite por mosquitos y es originaria de África. Allí se mantuvo durante muchos años hasta que en 2005 aparecieron los primeros casos en el sudeste asiático y en regiones del Océano Índico. Así que era cuestión de tiempo que llegara a América. La puerta de entrada: el Caribe. Ya se han registrado casos en la Guayana francesa, y esta semana salió un informe no confirmado de un caso en México. 
El profesor Johan Giesecke, científico jefe del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, dice que existe un pequeño riesgo de morir porque la infección puede llegar al corazón, el hígado e incluso a veces al cerebro. Aun así, el experto no calificaría esta enfermedad de grave. Del brote en el Océano Índico, la isla de la Reunión fue la más afectada, en cuestión de un año se registraron 250.000 casos y 200 muertes. Ahora, se estima que la chikungunya está en al menos la mitad de las islas del Caribe donde en total hay unos 2.500 casos confirmados o probables y se sospecha de otros 8.000. Esto ha sucedido en cuestión de cuatro meses. 
La chikungunya se ha propagado con rapidez por todo el mundo en la última década. Se trata de un evento importante cuando una enfermedad se mueve de un continente a otro, le dijo recientemente al New York Times el doctor James Hospedales, director ejecutivo de la Agencia de Salud Pública del Caribe en Trinidad. Los grupos de mayor riesgo son las mujeres embarazadas, puesto que la enfermedad puede afectar al feto, y las personas frágiles o de avanzada edad. Quizás lo más molesto sea que una vez que haya pasado la fiebre, algunos experimentan mucho dolor en las articulaciones. Por lo general, quien se contagia de chikungunya sólo experimenta fiebre muy alta durante poco tiempo, con mucho malestar, y tras una semana se termina. Además,  este mal sólo se sufre una vez. Pues el cuerpo se vuelve inmune. Pero, ¿por qué esta enfermedad salió de África? Los movimientos poblacionales son la respuesta. Con cada vez más personas viajando por todo el mundo, el riesgo de que aparezcan brotes de infecciones en zonas nuevas aumenta. La aparición de casos en América no es de sorprender, porque la gran propagación empezó en el Océano Índico (hace más de cinco años) y el año pasado hubo un brote grande en Filipinas. Así que el hecho de que el mosquito haya llegado a la región con tanta gente viajando no es una sorpresa, señalan los expertos. Un brote en la isla de Reunión causó unas 200 muertes. El especialista advierte que la enfermedad se puede propagar en el sur de Florida y la costa de Texas, en EE.UU., pues en esas zonas existe el mosquito que transmite la enfermedad, Aedes aegypti. Este insecto también es portador del dengue y la fiebre amarilla. La prevención de esta enfermedad puede ser un reto, pues el mosquito pica de día, con lo cual las mosquiteras de la noche no suelen servir de mucho. La única protección segura es repelente, manga larga y pantalones. Si bien las probabilidades de que se vean casos en Europa u otras regiones del norte es baja, no es imposible. La mayoría de las personas viajan a estas islas en invierno, y cuando regresan no hay mosquitos en Europa o Norteamérica. Esto es lo que ha protegido a estas regiones. De hecho, los expertos cuentan que en 2007 hubo un brote en Italia. Allí las autoridades pudieron contener la infección controlando la cantidad de mosquitos.

martes, 4 de marzo de 2014

Jehová: ¿Realidad o mito?

Jehová  o Jehovah no significa Dios, ya que es una deformación de la palabra hebrea Yeshua o Yehoshua, que al castellano significa Jesús. Se cree (no hay documentos que lo confirmen o  nieguen)  que Jehová o Jehovah fue usado por los romanos con respecto a los primeros cristianos (cristianos primitivos, según los teólogos), como una forma despectiva o desprecio hacia los cristianos. Por eso no existen papiros ni tablas de arcilla con la palabra Jehová  o Jehovah, ya que solo se considera las palabras Yahvé (para los judíos  y cristianos católicos) o Alá (para los árabes musulmanes  islámicos), las cuales significan Dios, y las cuales se encuentran en papiros antiguos y/o las primeras biblias (Corán para los islámicos, Tanaj para los judíos y las Biblia para los cristianos católicos). Algunos eruditos han sostenido recientemente que la palabra Jehováh data sólo del año 1520. Drusisus pone a Peter Galatinus como el inventor de la palabra Jehováh, y a Fagius como propagador en el mundo de los eruditos y comentadores. Pero los escritores del siglo dieciséis, católicos y protestantes están perfectamente familiarizados con la palabra. Galatinus mismo pone la forma como conocida y recibida en su tiempo. Además, Drusius la descubrió en Porchetus, un teólogo del siglo catorce. Finalmente la palabra es encontrada incluso en la Pugio fidei de Raymund Martin, una obra escrita cerca de 1270. Probablemente la introducción del nombre de Jehováh predata incluso a R. Martin. [...] No sorprende entonces que esta forma haya sido considerada como la verdadera pronunciación del Nombre Divino por eruditos como Michaelis, Sier y otros. 
Charles Taze Russell, fundador de los Testigos de Jehová en Estados Unidos en 1878, según su biografía a los catorce años se afilio a los adventistas (otra facción de los Cristianos Fundamentalistas No Católicos). A los 18 años abandona a los adventistas y por su cuenta decide investigar las verdades de la Biblia, durante el tiempo de su estudio de la Biblia Russell recibió influencias de los segundo adventistas, no para aprender nada específico, sino, según sus palabras, para "desaprender errores". Una de sus principales influencias fue George Storrs, (Autor de la revista The Bible Examiner (El Examinador de la Biblia) de quien Russell aprendió mucho sobre la teología que incluye la mortalidad del alma, que la cristiandad es parte de Babilonia la Grande, y que habría una futura resurrección universal (creencias fundamentales de los Testigos de Jehová hasta hoy día). A Jonas Wendell le concede el crédito de hacerle recuperar su interés por investigar la Biblia. Otra de sus influencias fue George Stetson y también Nelson barbour. Otras influencias fueron los cristadelfianos, el ministro Luterano Joseph A Seiss (por sus puntos de vista iniciales sobre un retorno invisible de Cristo), el autor protestante británico Henry Dunn y la Francmasonería.  De ahí que los Testigos de Jehová distorsionen la ciencia y la Biblia según su conveniencia e intereses económicos, inclusive políticos (aunque ellos lo nieguen). Según Antonio Carrera, ex Testigo de Jehová  y autor español del libro "Yo Fui Testigo de Jehová",  denuncia que con la venta de sus libros y Biblias generan varios miles de millones para su congregación (no pagan impuestos). Todas estas ventas transformadas en dinero alcanzan cifras astronómicas. Dicha venta de los mismos está dirigida por Dios, según los líderes de los Testigos de Jehová. Para eso citan en apoyo ciertos pasajes de la Biblia (como Apocalipsis 9, 16), y les hacen creer que los 200 MILLONES de caballos, allí mencionados por Dios. Carrera señala que esa literatura es dañina y subversiva, ya que distorsiona investigaciones científicas y la Biblia. Los Testigos se jactan de no pedir diezmo en sus reuniones. Cierto, pero usan otros métodos y consiguen más dinero. Calculando en donaciones recolectan varios miles de millones de dólares por año, entre 500 mil y 1 billón en un solo año. Dinero que va a parar a las arcas de los jefes en Estados Unidos, dinero que también se usa para sus campañas políticas.