lunes, 16 de diciembre de 2013

Wilkes: Supercomputadora Súper ecológica

La Universidad de Cambridge construyó la supercomputadora más ecológica del mundo de su tipo. Bautizada como Wilkes, tiene la energía equivalente al de 4.000 computadoras de escritorio funcionando al mismo tiempo, dijo la universidad. Pero Wilkes fue construida para que sea eficiente más que poderosa. Cuenta con una eficiencia energética de 3.361 mega-flops por vatio. En términos simples, "flops" (operaciones de coma flotante por segundo) son una medida del rendimiento de una computadora. Wilkes se sitúa en el segundo puesto en la Green500, un ranking de supercomputadoras desde el punto de vista de la eficiencia energética. Sin embargo, la máquina principal, construida por un equipo en Tokio, requiere un sistema de refrigeración del aceite. En cambio, Wilkes se enfría usando agua, por lo que se considera la más eficiente de su clase y la más ecológica del mundo. 
Uno de los principales usos de Wilkes es el de servir de banco de pruebas para el desarrollo de una plataforma informática para el radiotelescopio SKA, que tendrá una superficie total de aproximada de 1 kilómetro cuadrado. Wilkes fue el hombre detrás de la EDSAC. El SKA será el instrumento de observación radioastronómica más sensible jamás construido. Con esta herramienta será posible detectar planetas similares a la Tierra a distancias de entre cientos y miles de años luz. Mediante la detección de las ondas de radio con una sensibilidad sin precedentes y la fidelidad, la instalación cuenta con el potencial para responder a algunas preguntas esenciales sobre el Universo, tales como cuál es la naturaleza de la energía oscura, y tal vez encontrar vida inteligente en otros planetas o galaxias, según señala el sitio de la Universidad de Cambridge. El radiotelescopio se instalará en territorio de Australia y de Sudáfrica. Su construcción comenzará el 2016 y no concluirá hasta el 2020. 
La supercomputadora fue bautizada Wilkes en honor al pionero de computación, Maurice Wilkes. Wilkes fue el hombre detrás de la EDSAC, la primera computadora programable para entrar en uso general. Construido en 1946, puso a Cambridge en la vanguardia de la revolución digital. Más de seis décadas después, se espera que esta última supercomputadora pueda ser capaz de escribir el próximo capítulo en la historia en curso. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Decodifican genoma humano más antiguo

La descodificación de la secuencia genética de unos huesos humanos de más de 400.000 años abre una nueva frontera en el estudio de nuestros ancestros. Ese es el veredicto de expertos en evolución humana después de que se publicara en la revista Nature un estudio sobre el genoma más antiguo hasta ahora secuenciado. El resultado, además, es muy sorprendente y resulta que arroja más incógnitas que respuestas sobre la evolución humana. El material del estudio procede de Atapuerca, España. Más concretamente, del yacimiento conocido como La Sima de los Huesos, el mayor del mundo en fósiles de homínidos del Pleistoceno Medio, periodo que va de hace 700.000 a 100.000 años. Los antropólogos encontraron la "sorpresa" de que está relacionado con el homínido de Denisova de Siberia, lo que lleva a pensar que la evolución humana ha sido más complicada de lo que se creía. Los fósiles presentan rasgos típicos del neandertal y pertenecen a una especie ancestral conocida como homo hidelbergensis, o como sugiere el paleoantropólogo británico Chris Stringer sugiere, un ejemplo primitivo del linaje del neandertal. La tendencia del ADN a deshacerse con el paso del tiempo había hecho que hasta ahora no se hubiera podido descodificar el genoma de homínidos tan antiguos. Pero las últimas evoluciones tecnológicas en el proceso de secuencias genéticas ha sorprendido a muchos científicos. 
Los investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) se han encargado de impulsar tales avances bajo la supervisión del profesor Svante Paabo. Paabo, director del instituto, comentó que en cualquier caso los resultados "demuestran que ahora se puede estudiar ADN de ancestros humanos de cientos de miles de años". La descodificación de ADN ancestral ha evolucionado significativamente. Los científicos fueron capaces de ensamblar casi al completo el ADN mitocondrial (el material genético contenido en las pequeñísimas "baterías" que dan energía a las células) de un fémur. Luego compararon el resultado con el código genético de humanos de la actualidad, simios, neardentales y el que resultó ser su pariente, el grupo de Denisova. El hecho de que estuviera emparentado con el grupo siberiano fue una sorpresa: está genéticamente más cerca del geográficamente más alejado, según comentó Matthias Meyer, otro de los coautores del estudio. El científico explicó que el descubrimiento puede tener tres explicaciones: una es que estuvieran relacionados con un pariente común del neandertal y su grupo hermano, el Denisova. Ese grupo es un homínido identificado sólo por el ADN de unos huesos hallados en los montes Urales. Su relación con los humanos no está clara. Para algunos científicos se trata de un "genoma a la búsqueda de fósiles". 
Hay varias explicaciones al hecho de que la genética del Denisova aparezca en el Pleistoceno Medio de lo que ahora es España. Primero, que el ADN mitocondrial de Atapuerca provenga de una población incluso más antigua de ancestros humanos compartidos por los homínidos españoles y el Denisova. Este linaje debe haberse perdido de los genes del neandertal. Secundariamente, el cruzamiento entre los homínidos de la Sima de los Huesos (o sus ancestros) y otra especie anterior que trajera la carga genética del Denisova a la población occidental. El profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, dijo que se trata de un descubrimiento "muy excitante". "Tener ADN de fósiles de 400.000 años de verdad empieza a abrir toda una nueva área de interés".  Los científicos necesitan de todos los datos para que puedan reconstruir toda la historia de la evolución humana. No pueden hacerlo sólo con herramientas de piedra o de los fósiles. Analizar el genoma de los fósiles les da toda una nueva forma de mirar la evolución de la humanidad a los científicos.