sábado, 23 de noviembre de 2013

Gran explosión gamma detectada por la NASA

La Agencia Espacial estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés) captó la mayor y más duradera explosión de rayos gamma jamás observada. El director de la Dirección de Astrofísica de la NASA, Paul Hertz, calificó en rueda de prensa el evento como una explosión “monstruosa” que ocurre una vez cada siglo. Un informe de la revista Science señala que la explosión fue captada en abril por telescopios en órbita satelital. La explosión de rayos gamma ocurre cuando colapsa una estrella que muere, creando un agujero negro y la emisión de partículas que viajan a la velocidad de la luz. Para llegar a la tierra, le tomó unos 4.000 millones de años. 
Una explosión cósmica causada por la muerte de una estrella gigante fue detectada y analizada por científicos. La luz que emitió al morir tardó alrededor de 4.000 millones de años en alcanzarnos. La estampida de radiación, llamada destello o brote de rayos gamma, fue observada en abril de este año por telescopios espaciales y la comunidad científica acaba de confirmar que es la más brillante jamás vista. Según los investigadores, que publicaron sus hallazgos en la revista especializada Science, la lejana estrella tenía entre 20 y 30 veces la masa del Sol. "Estos eventos pueden ocurrir en cualquier galaxia y en cualquier momento, no hay forma de predecirlos", dijo Paul O'Brian, astrónomo de la Universidad de Leicester, en Reino Unido. La monstruosa explosión del astro moribundo fue avistada por los telescopios espaciales Fermi y Swift, de la Nasa. Y aunque puede que haya durado menos de un minuto, la radiación que lanzó atravesó el cosmos. Los científicos creen que el centro del astro colapsó en un agujero negro y liberó un poderoso chorro de energía: el estallido de rayos gamma. Una onda expansiva podría también haber causado que el resto de la estrella se expandiera hacia atrás, creando así otro evento deslumbrante, una supernova. Donde se observa la luz en descomposición –los remanentes de los dos eventos– semanas o meses después, según explicaron los científicos. Aunque este estallido fue más cercano a la Tierra que la mayoría de las explosiones de rayos gamma que han sido detectadas hasta ahora, su radiación no representó ningún peligro. Una vez que alcanzó nuestro planeta la atmósfera absorbió su energía, dicen los expertos. Sin embargo, si una explosión similar ocurriera más cerca, a una distancia de al menos 1.000 años luz, podría dañar la capa de ozono, con consecuencias devastadoras para la vida terrestre. Según algunas estimaciones científicas esto puede ocurrir una vez cada 500 millones de años, matando la vida de nuestro planeta si es que se da lo suficientemente cerca, como a un millón de años luz. Pero las posibilidades de que pase por nuestro sistema solar son muy bajas.

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