martes, 15 de mayo de 2012

Machu Picchu: Ciudad ecológica

Machu Picchu (del quechua sureño machu pikchu, "Montaña Vieja") es el nombre contemporáneo que se da a una llaqta (antiguo poblado andino) incaica construida a mediados del siglo XV en el promontorio rocoso que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de la Cordillera Central, al sur del Perú y a 2490 msnm (altitud de su plaza principal). Su nombre original habría sido Picchu o Picho. Según documentos de mediados del siglo XVI, Machu Picchu habría sido una de las residencias de descanso del Inca (Rey o Emperador en castellano) Pachacútec. Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la principal vía de acceso a la llaqta demostrarían que esta fue usada como santuario religioso. Ambos usos, el de palacio y el de santuario, no habrían sido incompatibles. Algunos expertos parecen haber descartado, en cambio, un supuesto carácter militar, por lo que los populares calificativos de "fortaleza" o "ciudadela", hoy se les considera obsoletos. Machu Picchu es considerada al mismo tiempo una obra maestra de la arquitectura y la ingeniería. Sus peculiares características arquitectónicas y paisajísticas, considerado por algunos estudiosos y científicos como la primera ciudad ecológica o eco-ciudad, ya que aprovecha al máximo los recursos naturales.
El área edificada en Machu Picchu es de 530 metros de largo por 200 de ancho e incluye al menos 172 recintos. El complejo está claramente dividido en dos grandes zonas: la zona agrícola, formada por conjuntos de terrazas de cultivo, que se encuentra al sur; y la zona urbana, que es, por supuesto, aquella donde vivieron sus ocupantes y donde se desarrollaron las principales actividades civiles y religiosas. Ambas zonas están separadas por un muro, un foso y una escalinata, elementos que corren paralelos por la cuesta este de la montaña. Una parte apreciable de las ruinas que se pueden ver en la actualidad son en realidad reconstrucciones recientes, como se aprecia al comparar las imágenes obtenidas en la década de 1910 con las actuales.
Una ciudad de piedra construida en lo alto de un "istmo" entre dos montañas y entre dos fallas geológicas, en una región sometida a constantes terremotos y, sobre todo, a copiosas lluvias todo el año supone un reto para cualquier constructor: evitar que todo el complejo se desmorone. Según Alfredo Valencia y Keneth Wright el secreto de la longevidad de Machu Picchu es su sistema de drenaje. En efecto el suelo de sus áreas no techadas está provisto de un sistema de drenaje que consiste en capas de grava (piedras trituradas) y rocas para evitar el empozamiento del agua de lluvias. 129 canales de drenaje se extienden por toda el área urbana, diseñados para evitar salpicaduras y erosión, desembocando en su mayor parte en el "foso" que separa el área urbana de la agrícola, que era en realidad el desagüe principal de la ciudad. Se calcula que el 60% del esfuerzo constructivo de Machu Picchu estuvo en hacer las cimentaciones sobre terrazas rellenadas con cascajo para un buen drenaje de las aguas sobrantes. Lo que convierte a Macchu Picchu en una ciudad antisísmica.
Actualmente, las grandes ciudades del mundo siguen el ejemplo de la ciudadela peruana de Machu Picchu. Los incas aprovecharon muy bien las energías renovables. Las grandes ciudades latinoamericanas, México DF o Brasilia, hoy buscan es reducir la contaminación y para ello gastan miles de millones promoviendo la Industria del Reciclaje, como aprovechar las energías renovables de cada provincia o estado. Otras ciudades ecológicas (europeas y/o asiáticas) han tomado conciencia de la importancia del medio ambiente, por ese motivo están transformando sus ciudades en inteligentes y autosustentables, donde se aprovecha al máximo las energías renovables como la energía solar, eléctrica y eólica. Siendo un ejemplo de ciudades inteligentes o en proceso de serlo, como sucede en Dubái y Nueva York. Inclusive los gobiernos centrales dan bonos a las empresas que desarrollan las energías renovables, como sucede en Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea.

1 comentario:

Juliana Luisa dijo...

Es un motivo de esperanza que en Occidente empiecen a darse cuenta de la importancia que tiene tener en cuenta el medio ambiente.

Un saludo