jueves, 17 de febrero de 2011

Calentamiento global genera desastres naturales

Los científicos llevan tiempo advirtiendo de que el calentamiento global provoca cambios en el régimen de precipitaciones. La base del argumento es sencilla: más calor equivale a más energía en la atmósfera y esto supone, por tanto, más vapor de agua y más actividad en el sistema. Los expertos aseguran que es difícil predecir cómo cambiarán las lluvias exactamente en cada lugar del mundo, pero sí saben que, debido a la mayor cantidad de energía (contaminación) presente en la atmósfera, se harán más habituales los fenómenos extremos, como las tormentas, huracanes o fuertes temporales. Precisamente, dos artículos recién publicados en la revista 'Nature' vienen a corroborar estas predicciones. Los autores defienden que las emisiones humanas de gases de efecto invernadero han incrementado considerablemente la probabilidad de precipitaciones fuertes y el riesgo de inundaciones, asi como de otros desastres naturales como terremotos y tsunamis. Los 373 desastres naturales que ocurrieron en 2010 se cobraron 296 mil 800 vidas y afectaron a 208 millones de personas, según un estudio anual. El terremoto en Haití, en el que hubo más de 222 mil 500 víctimas mortales, y la ola de calor en Rusia, que ocasionó 56 mil muertes, fueron los desastres más mortíferos, según el estudio realizado por el Centro de Investigación sobre la Epidemiología de las Catástrofes (CRED) y la Organización de Naciones Unidas sobre la Estrategia Internacional de Prevención de Catástrofes (SIPC). Los datos provienen de diferentes fuentes, las gubernamentales, pero también las de entidades independientes, y en los países desarrollados, las de las compañías de seguros, con base en las pólizas tramitadas. “Somos conscientes que no son cifras absolutamente exactas, y que hay intereses de por medio para aumentarlas o disminuirlas según el caso, pero no podemos hacer una contabilidad directa”, especificó Debarati Guha-Sapir, directora del CRED.
Por primera vez, el continente americano fue el más afectado ya que 75 por ciento de todas las muertes las causó un solo evento: el terremoto en Haití. Pero la segunda región más afectada fue Europa, debido a la ola de calor en Rusia, que produjo un quinto de todas las muertes causadas por desastres. Con respecto a las cada vez más comunes y más mortíferas olas de calor en Europa, Guha-Sapir, sugirió “una hipótesis” y es la de que “los europeos están perdiendo su capacidad de adaptación térmica y son incapaces de sobreponerse a unos cambios abruptos de las temperaturas”. Asia sólo contabilizó 4.7 por ciento de las muertes por desastres de 2010, pero continúa siendo el continente con más afectados: más de 89 por ciento, y cinco de los diez desastres con mayores cantidades de muertos ocurrieron en Asia.
Las diez catástrofes con mayor número de muertos en 2010, después del terremoto en Haití y las ola de calor en Rusia, fueron: el sismo en China, las inundaciones en Pakistán, los deslizamientos de tierra y las inundaciones en China, el terremoto en Chile, el sismo en Indonesia, la ola de frío en Perú y los deslizamientos de tierras en Uganda. A pesar de que el terremoto de Chile figura en el puesto número siete en número de víctimas, fue el más costoso de todos los desastres naturales, con unas pérdidas que ascendieron a 30 mil millones de dólares. Los costos totales de las catástrofes de 2010 ascendieron a 110 mil millones de dólares, una cifra subestimada, dado que en la mayoría de los casos no se puede realmente calcular lo perdido, no sólo material, sino sobre todo el costo social.
Según Margareta Wahlstrom, representante especial del secretario general de la ONU para la prevención de riesgos y catástrofes, hay aspectos que no se pueden cuantificar ya que en muchos países, cuando ocurre un desastre se pierde la cosecha para todo el año o el único medio de transporte, o muere la madre que era la que aportaba el sustento a la casa o los niños dejan de estudiar durante seis meses porque la escuela ha quedado destruida.
Las inundaciones y deslizamientos de tierra fueron las catástrofes más mortíferas en la década y tuvieron un gran impacto el 2010, por lo que las dos instituciones alentaron a los gobiernos a implementar planes de prevención, de alerta temprana y de emergencia para hacer frente a estos desastres. Guha-Sapir recordó que durante la pasada década Brasil registró 37 desastres de esta naturaleza y subrayó que la falta de preparación y prevención ha llevado a más de 800 muertos en los últimos sucesos de Río de Janeiro.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Control biológico de plagas

Los bioinsecticidas o agentes de control biológico, son capaces de eliminar plagas altamente nocivas para los cultivos agrícolas. El control biológico es un elemento clave en toda estrategia innovadora para la defensa de los cultivos agrícolas dentro del respeto del medioambiente. La posibilidad de controlar especies perjudiciales resistentes a los productos químicos, la reducción del número de tratamientos y la posibilidad de evitar el efecto tóxico de los plaguicidas o insecticidas, son las ventajas fundamentales. Utilizando para ello desde bacterias hasta otros insectos para proteger los cultivos agrícolas. Como el caso del escarabajo Mariquita (Adalia, en otros países) que se alimenta de los pulgones de las frutas.
Reynold Farrera, investigador del Departamento de Ingeniería Bioquímica del Cinvestav, explica que los insecticidas biológicos se originan de numerosos organismos como bacterias, virus, nemátodos y otros insectos. El investigador asegura que posiblemente el Bacillus thuringiensis (Bt) sea el más importante de todos los bioinsecticidas. El Bt es una bacteria que cuando está en condiciones desfavorables para su crecimiento, y como mecanismo de supervivencia, produce una espora con gran cantidad de proteína y se forma un cristal. Esta proteína paraliza el organismo de larvas de lepidópteros y otros insectos 4 horas después de haberla ingerido, dejan de comer y mueren en 2 o 3 días. Normalmente, algunos insectos y lepidópteros adultos no afectan los cultivos sino las fases larvarias; una sola hembra de estos insectos puede tener hasta 15,000 huevos convirtiéndose en auténticas plagas; algunas larvas son capaces de ingerir su propio peso en medio día y aumentan entre 200 y 300 veces su peso y tamaño en toda su etapa de crecimiento. El uso de los Bt es que en lugar de esparcir el bioinsecticida, las plantas incorporasen su propio insecticida. Ante ello, algunos científicos predicen el fin de los insecticidas químicos y probablemente el de los bioinsecticidas. Existe la hipótesis de que esto puede ocasionar un problema mayor cuando los insectos empiecen a generar resistencia, además, su modificación puede costar millones de dólares y elevar el costo de comercialización, mientras que la utilización de bioinsecticidas de aplicación puede variarse y adquirirse a bajo costo. Farrera se concentra en encontrar métodos para fabricar bioinsecticidas con calidad y con alta toxicidad y asegura que los bioinsecticidas todavía tienen buena oportunidad, mientras que la corriente principal en biotecnología opina que los bioinsecticidas están extintos y, por lo tanto, no hay razón para seguir trabajando en ellos. La propuesta que Farrera apoya se conoce como "manejo integral de plagas" y en ella se utilizan todas las herramientas a la vez pero de manera racional, ya sean insecticidas químicos, bioinsecticidas, métodos naturales y plantas modificadas.
Se calcula que el mercado global de insecticidas químicos alcanza una cifra cercana a los 20,000 millones de dólares anuales. Aun cuando se conocen más de 100 tipos de bacterias que atacan insectos y otros organismos dañinos a los cultivos, sólo 3 de ellas han sido desarrolladas como bioinsecticidas comerciales. En el mundo, sólo el 5 por ciento de los insecticidas son microbianos; pese a que los principales centros de investigación y algunas empresas de biotecnología, han dado prioridad de inversión al sector de bioinsecticidas, no se aprecia ningún incremento de su uso. El énfasis en el cuidado y preservación del ambiente, las severas restricciones en el uso de insecticidas con efectos residuales y la factibilidad de lograr costos sustantivamente inferiores, despliegan posibilidades a los insecticidas microbianos producidos mediante biotecnologías. Hoy en día existen 500 moléculas de insecticidas químicos que han generado fuertes problemas ambientales pues son muy inespecíficos. Debido a la adaptabilidad de los insectos a los insecticidas, ya que los insectos desarrollan con el tiempo resistencia a estos productos.