sábado, 2 de octubre de 2010

Puya Raimondi en peligro de extinción

Puya Raimondi, nombre científico de la puya o titanca, es una especie endémica de la zona altoandina de Bolivia, Chile y Perú a altitudes de 3.200 a 4.800 msnm. Originalmente se le dio el nombre científico de Pourretia gigantea. No solo es la más grande especie del género puya sino de las mismas bromeliáceas. Puede alcanzar 3 a 4 metros de altura en crecimiento vegetativo, pudiendo alcanzar hasta 12 m. de altura con la inflorescencia y produce racimos hasta de 8 mil flores y 6 millones de semillas por planta. Puede vivir más de 100 años. Es una especie que ni bien florece muere (monocárpica) siendo las semillas su único medio de propagación. Se la puede ver florecer en los meses de octubre a diciembre. Está considerada una especie en riesgo. Algunas semillas se recolectaron en 1999 y 2000 de los rodales de Huashta Cruz (distrito Pueblo Libre, departamento Ancash, Perú).
Conocida como "titanca", es una de las plantas más impresionantes que existe sobre la tierra. Pariente de la piña, presenta además varias características que la hacen única. Durante decenas de años, sus hojas espinosas van creciendo hasta parecer, en la distancia, un maguey gigante (chagual o ágave, en otras partes del mundo), el cual llega a medir hasta cuatro metros de altura, y que de por sí constituye un espectáculo inusual en la aridez llana de la puna; arriba de los 4.000 metros de altitud. Luego, súbitamente empieza a crecer la inflorescencia, hasta alcanzar entre ocho y diez metros de altura. No hay inflorescencia más grande sobre el planeta (produce 5000 flores). Dicen que la planta florece sólo cuando llega a cumplir los cien años de edad, y después de soltar sus semillas (produce 6'000,000 de semillas) la planta muere. Las Titancas o Puyas Raimodi, crecen en "bosques", a falta de mejor nombre para denominar los espacios localizados en la puna, en los cuales se desarrolla. El bosque más conocido está en la reserva del Parque Nacional Huascarán, en el departamento de Ancash.
La puya fue descubierta por primera vez en 1830, por el científico francés Alcide d’Orbigny (1802-1857), en la región de Vacas, Bolivia. Posteriormente, el biólogo italiano Antonio Raimondi (1826-1890) la descubrió en la zona Chavín de Huantar, durante sus viajes por el Perú, y en 1874 fue el primero en asignar el nombre científico a la planta llamándola Pourretia gigantea Raimondi, cambiado en 1928 por el botánico alemán Hermann Harms (1870-1942) por el de Puya Raimondii Harms.
Definitivamente, la Puya está amenazada por los lugareños que la utilizan como combustible, comida para sus animales y material de construcción, así como por los pastores que queman su base, pues los rebaños de ovejas se enganchan en las duras espinas de sus hojas. Estas están a disposición del ganado y de los campesinos de la zona que usan para diversas tareas. Es por ello que se hace difícil, sino imposible, que estas plantas puedan reproducirse naturalmente en el lugar. Todas estas acciones hacen suponer que, en unos cuantos años más, esta hermosa especie desaparecerá de la flora altoandina si no se toman medidas de preservación inmediatas, según explican los expertos latinoamericanos más reconocidos.