martes, 20 de julio de 2010

Petroleras financian campañas anti-ecológicas

El diario británico The Times señalo que la compañía petrolera ExxonMobil contribuyó el año pasado con cerca de un millón de libras a la campaña de grupos ecológicos contra la imposición de controles gubernamentales a las emisiones de gases invernadero. El 2007, ExxonMobil había publicado un informe titulado Corporate Citizenship Report (Informe sobre Ciudadanía Corporativa), en el que se comprometía a dejar de financiar a estos grupos y el año pasado volvió a dar seguridad financiera de ello para atenuar muchas voces escépticas sobre el Calentamiento Global y el Cambio Climático.
La petrolera ExxonMobil desestimó lo publicado por The Times, señalando que éste distorsiona la posición de ExxonMobil con respecto al cambio climático. “En ExxonMobil tomamos muy en serio el tema de cambio climático y sus riesgos, los que nos exigen tomar acciones”, puntualizó. La empresa subrayó que apoya a un amplio espectro de organizaciones académicas y de análisis de políticas públicas y que como cualquier otra empresa, evalúa de manera regular los apoyos financieros que otorga a terceros. La cuestión aquí no es de financiamiento, sino de reputación corporativa. La pregunta es ¿A quién le cree la gente? ¿La sociedad es más proclive a pensar que The Times publicó un artículo con poco fundamento o a creer que ExxonMobil en verdad financia a estas organizaciones? No olvidemos que el último gran derrame petrolero, antes del de BP, fue el del Exxon Valdez en 1989 (257,000 barriles de petróleo en la costa de Alaska), lo que implica que la compañía prácticamente debe mostrarse impecable si busca reposicionarse ante la sociedad.
La situación trae a la memoria otros casos, como el de Shell en Nigeria, donde la compañía jamás obtuvo la licencia social y el choque entre la petrolera y las comunidades terminó con la salida de la empresa de la comunidad Ogoni y con la desatinada ejecución, por parte del gobierno, de los líderes de los grupos de protesta; situación que escaló hasta ser una caso internacional en el que Shell prefirió pagar 15,5 millones de dólares para zanjar la situación. El caso fue tan sonado que sin importar cuál fue la verdad, la reputación de Shell quedó fuertemente mancillada.
Asimismo aparece ahora el de BP y el derrame del Golfo. Para efectos de prestigio, ya no importa lo que la empresa haga, sino lo que hizo y dejó de hacer. Su reputación también ostenta hoy una enorme mancha tan oscura como el petróleo; y una cosa es segura, pasará mucho tiempo antes de que BP pueda siquiera hablar de medio ambiente o vuelva a ostentar con orgullo su logotipo verde. Siendo el petróleo el combustible fósil más contaminante. Llama fuertemente la atención, que las empresas petroleras ahora se cambien su nombre por el de energéticas, cuando en realidad se oponen al uso de las energías renovables o alternativas (solar, eólica, geotérmica, nuclear, biocombustibles y otras) y siguen fomentando la dependencia económica del petróleo, tanto en las potencias como en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Pagando o financiando las empresas petroleras a seudo grupos ecológicos que en realidad atacan a los grupos que promueven las energías renovables y la defensa del medio ambiente.

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