domingo, 13 de junio de 2010

Plastiki: Catamarán ecológico de plástico

El Plastiki es un barco de vela creado por David de Rothchild a partir de materiales reciclados y completamente ecológicos. Su casco, de 18 metros de longitud, está construido a base de planchas de plástico reciclado el cual flota gracias a un montón de botellas de plástico de dos litros pegadas al mismo (rellenas de hielo seco para mejorar y equilibrar la flotabilidad de la embarcación). Este barco de vela tan especial también incorpora una turbina de viento, paneles solares y dos bicicletas “retocada” para generar la electricidad necesaria, un inodoro de compostaje y hasta tiene su propio jardín (que se espera no aguante mucho en pie debido a las altas concentraciones de salinidad). La aventura empezó el pasado 20 de marzo. Ese día, David de Rothschild, uno de los herederos del legendario imperio banquero, y su quinteto naviero –integrado por la capitana Jo Royle, el capitán adjunto David Thomson, el nieto de Thor, Olav Heyerdahl, y dos camarógrafos zarparon desde San Francisco (costa oeste de Estados Unidos) con la meta de arribar a Sydney, Australia, a fines de junio. Sin embargo, más que cubrir una distancia, el objetivo central de la expedición es llamar la atención sobre la grave contaminación causada por el plástico en los océanos, y demostrar que lo que se considera desperdicio puede transformarse en un recurso útil. Hewlett Packard ha abastecido al Plastiki con sistemas GPS, dispositivos de comunicación satelital, cuadros electrónicos de navegación, computadoras y teléfonos inteligentes que le permiten a la tripulación subir imágenes y videos y comunicarse por medio de su blog, por Twitter y Facebook (ver http://www.theplastiki.com/ ). La ruta que sigue el Plastiki no es arbitraria. Ha partido de San Francisco, ciudad que es indiscutible símbolo del cuidado del medio ambiente. Entre otras iniciativas, hoy imitadas en muchas partes del mundo, en marzo del 2007 se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en prohibir las bolsas plásticas para compras. Allá, todos los grandes supermercados están obligados, por ley, a usar bolsas reciclables o biodegradables, igual que las grandes farmacias. El viaje incluyó una parada en la zona denominada el Gran Parche de Basura del Este o el Séptimo Continente, una mancha de basura plástica de 700 mil kilómetros, donde no queda rastro de plancton. Luego pasará por las islas Tuvalu, que sufren casi como ningún otro país del mundo los efectos del cambio climático: por el aumento del nivel de las aguas del Pacífico, simplemente, pueden desaparecer del mapa en los próximos 50 años. El destino final será Sydney, donde este año 2 millones de personas participaron del apagón mundial por el planeta. Actualmente, esta ciudad australiana trabaja para reducir en un 20% sus emisiones de gas y puede presumir de tener varios cientos de hectáreas dedicadas a parques y jardines públicos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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