jueves, 11 de septiembre de 2008

Salvando las Ballenas Antárticas

Australia y Nueva Zelanda presentaron un nuevo programa para estudiar a las ballenas sin tener que matarlas en aguas de la Antártida, donde cada año Japón caza a unos 1.000 cetáceos por motivos científicos". Los dos países, habituales aliados en la conservación de las ballenas, acogerán en Febrero del próximo año, una reunión internacional de científicos, donde estos estudiarán la propuesta antes de que sea remitida a la Comisión Ballenera Internacional (CBI). De salir adelante, el plan arrancará a finales de 2009, justo cuando Japón envíe a sus pesqueros a las gélidas aguas antárticas, según informa EFE. La presentación de esta nueva forma de investigación llega pocos días después de que la publicación de un estudio científico realizado por científicos japoneses reabriera el debate en torno a la captura con fines científicos.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que las ballenas Minke (Balaenoptera acutorostrata) hoy tienen menos grasa que hace 20 años. Esto podría deberse a una reducción drástica de las poblaciones de krill -minúsculos crustáceos que habitan la capa más superficial de las aguas marinas- en el Océano Antártico como consecuencia del Calentamiento Global, que está fundiendo a un ritmo acelerado las banquisas de hielo vitales para estos pequeños animales. La grasa sirve a los cetáceos, como a otros animales, para aislarles del frío de los mares polares, por lo que los resultados del citado estudio advierten del peligro al que se enfrenta esta especie en el futuro. Un "importante descubrimiento sin precedentes", según afirmaron los autores.
La investigación, para la cual hizo falta “matar a más de 4.500 ejemplares” a lo largo de dos décadas, dio la vuelta al mundo sin que ninguna revista de prestigio quisiera publicarla. Hasta que Polar Biology, una revista científica alemana, decidió difundirla en su edición online. Para los investigadores japoneses ha sido todo un éxito; para los conservacionistas, una forma muy discutible de justificar la caza científica de ballenas. "No creo que se pueda medir esto por otras vías", dijo Lars Walloe, experto en cetáceos de la Universidad de Oslo y coautor del estudio, refiriéndose a la inevitable muerte de los animales.
Los Gobiernos de Australia y Nueva Zelanda indicaron que la caza de ballenas ha reducido drásticamente las poblaciones de cetáceos, que en los últimos tiempos se enfrentan a una nueva amenaza, la del Cambio Climático. Además, a principios de año, Camberra y Tokio tuvieron una crisis diplomática cuando un juez australiano dictaminó que era ilegal cazar ballenas en una reserva marina declarada por Australia en la Antártida, cuya soberanía no le corresponde, según Japón. Poco después, un barco del Departamento de Aduanas australiano vigiló y filmó durante semanas las actividades de los balleneros nipones, que fueron atacados en numerosas ocasiones por ecologistas. Cada año, Japón mata unas 1.300 ballenas en el continente helado bajo su programa con supuestos "fines científicos", haciendo caso omiso a la CBI, que pide a Tokio que lo suspenda. Este organismo ha ratificado la moratoria vigente desde 1986 que prohíbe la caza de cetáceos con fines comerciales, pese a las presiones niponas para que se levante el veto para las capturas a pequeña escala.

martes, 2 de septiembre de 2008

Máximo Calentamiento Global

Una reciente investigación climática ha concluido que los últimos 10 años han sido los más calurosos que ha habido en los últimos 1.300 años. La edad de la conclusión se eleva a 1.700 años si se consideran las investigaciones llevadas a cabo con los anillos de los árboles, un sistema de análisis con el que algunos científicos discrepan para este tipo de estudios. Considerando que este año será mas caluroso que el año pasado y que eso se reflejara en los fuertes desastres naturales, como los huracanes (Gustav, Hanna, Ike y Josephine) en el norte y el fenómeno de la Niña en Sudamérica.
La investigación, desarrollada por el Centro de las Ciencias de Sistemas de la Tierra del Estado de Penn (EEUU), se publica hoy en la edición electrónica de la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS). "Como hay quienes consideran que los datos que aportan los anillos de los árboles son inaceptables, hemos decidido no tenerlos en consideración y basarnos en los resultados de los demás análisis. Estos señalan con una precisión mucho más sofisticada y hasta ahora desconocida la temperatura que hubo en plazos muy largos de tiempo", ha declarado Michael Mann, profesor adjunto de Meteorología y Geociencias del centro. Las conclusiones del estudio son menos precisas en el Hemisferio Sur, porque los datos disponibles son más escasos que en el norte.
El equipo investigador ha estado formado por expertos de cuatro universidades y centros de EEUU, y se formó a instancias del Consejo de Investigación Nacional, que sugirió la necesidad de revisar la temperatura terrestre de los últimos 2.000 años, sin considerar los anillos de los árboles. Las conclusiones actuales, realizadas con técnicas que hace una década no existían, coinciden con una anterior investigación del equipo de Mann de finales de los 90. En aquel estudio sí se tuvo en cuenta los análisis de los anillos de crecimiento de los árboles. Al haber sido cuestionada la investigación por algunos científicos, que consideran que los anillos inducen a confusión, puesto que cuando se estrechan los anillos puede deberse a otras cuestiones que no tengan que ver con la temperatura, Mann y sus colegas han realizado el nuevo estudio sin árboles. Pero han llegado a los mismos resultados. La investigación multidisciplinar ha sido apoyada por la Fundación Nacional de la Ciencia, el Ministerio de Energía y la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica (NOAA).
El alza de las temperaturas avanza imparable. Esto es lo que se desprende de las últimas previsiones climáticas para los próximos diez años, que anuncian que cinco de ellos serán aún más calurosos que 1998, que fue el más cálido del que se tiene registro mundial. Las previsiones las avanza la revista estadounidense 'Science', y han sido elaboradas por un equipo de investigadores vinculados al Centro Hadley del Reino Unido, una institución de referencia mundial en la investigación y predicción del clima. La previsión concluye que a partir de 2009 y hasta 2015 se sucederán años muy calurosos, incluso más que los registrados en la última década, en la que se ha dado el mayor número de años en que se batieron los récords de las temperaturas.