viernes, 15 de agosto de 2008

Abejas, polinizadoras en peligro

La abeja pertenece a la familia de los himenópteros , (del griego himen = membrana), insectos de alas translúcidas y membranosas, como la avispa y la hormiga. Vive en todas partes del mundo, salvo en las regiones donde el invierno es demasiado frío. Existen numerosas especies de abejas, pero la que llamamos abeja de miel lleva el nombre científico de Apis melífica (o Apis melífera).
Las abejas son insectos sociales, no pueden tener una existencia aislada y necesitan vivir en colonia. Una colonia muy fuertemente organizada, siempre compuesta de obreras, de zánganos y de una sola reina. En una colonia de abejas sólo puede haber una reina. Nace en un alvéolo (huevo) real, un alvéolo más grande que los otros de forma oblonga construido especialmente por las obreras para abrigar larvas reales. Para asegurar la perennidad de la especie la colmena tiene siempre varios alvéolos reales conteniendo cada uno una larva alimentada con jalea real y susceptible de volverse reina. Nada mas nacer la primera reina tiene como misión la de matar todas las larvas de las otras celdas reales. Debe reinar sin reparto sobre la colonia. Si una segunda reina nace al mismo tiempo, las dos reinas se entablan en una batalla a muerte y la que salga victoriosa será la que mande sobre la colmena. Tres a seis días después de su nacimiento, la joven reina emprende el vuelo para un vuelo nupcial único donde va a unirse cinco o seis veces a una decena de zánganos. El vuelo puede repetirse hasta que la espermateca de la reina -especie de reserva para espermatozoides- esté llena. Una vez fecundada vuelve a la colmena, dónde empieza su vida de ponedora. Jamás saldrá durante los 4 o 5 años que dure su existencia y tendrá una sola misión, poner sin descanso ¡hasta 2.000 huevos al día! (cerca de 1 huevo/minuto). Continuamente rodeada, protegida y alimentada por las obreras, es el objeto de todos sus cuidados.
Las abejas tienen un papel esencial en la polinización, la multiplicación de las especies florales y el desarrollo de los cultivos frutales ¡sin polen, no hay fruta, sin abeja no hay polinización! La contaminación ambiental esta matando y contaminado los panales de abejas. Es esencial que el hombre respete su medio ambiente y mantenga las condiciones favorables a su desarrollo: evitando por ejemplo los tratamientos químicos nocivos sobre los cultivos frutales, la destrucción de los setos vivos que bordean los campos, ricos en plantas melíficas, o el abandono de cultivos como la alfafa o el trébol, grandes productores de néctar.
En la apicultura, la crianza de abejas, las abejas son sometidas a exámenes rutinarios y manipulación genética, tratamiento con medicamentos e inseminación artificial. Al mejorar la calidad de estos grandes polinizadores se logra obtener muchos productos de consumo humano: miel, cera, polen y jalea real. Recientemente se ha descubierto que la miel producida por algunos apicultores esta contaminada, debido al uso de insecticidas o plaguicidas en la agricultura. Esto también ha mermado el cantidad de abejas polinizadoras, ya que muchas mueren debido a los gases tóxicos de las ciudades o las fabricas.

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