miércoles, 23 de julio de 2008

Zorro ártico en peligro de extinción

El bello pelaje del zorro ártico (Alopex lagopus) es el motivo por lo cual lo cazan ilegalmente y antes su única amenaza, ahora se enfrentarse al cambio climático. Un estudio ha descubierto que la desaparición del hielo polar altera el ciclo de vida de este carnívoro y puede causar un descenso en sus poblaciones.
Los investigadores de la Universidad de Alaska Fairbanks siguieron a 14 zorros jóvenes en su primer invierno ártico en el norte de Alaska. Sólo tres de los 14 zorros sobrevivieron al invierno, gracias a que vagaron cientos de kilómetros buscando alimento, principalmente cadáveres de ballenas dejados por osos polares. Nathan Pamperin, científico que ha realizado el estudio, ha declarado que "si se reducen las zonas heladas, las condiciones en tierra serán más duras, y ello puede afectar a su supervivencia". La alteración de los ecosistemas creada por el aumento de las temperaturas afecta en primer lugar a los depredadores, situados en el punto más alto de la cadena. Los zorros y otras especies tiene que desplazarse a mayor distancia de lo habitual para buscar alimentos.
El zorro ártico es un animal más duro que, por ejemplo, el oso polar, y puede incluso comer vegetales, aunque el estudio ha demostrado que las duras condiciones pueden con la fortaleza de los individuos. El hambre se acentúa más teniendo en cuenta que se altera incluso el proceso de hibernación. Algunas especies se despiertan antes, y otras incluso ni hibernan, porque donde estaban sus guaridas heladas ahora sólo hay agua.
Alarma por rápido deshielo
Heikki Mesa, de la organización ecologista WWF/Adena, cree que "esta es una señal más de que el Ártico se calienta más rápido que el resto del planeta", por lo que "hay que tomar medidas urgentes, tanto en la reducción de las emisiones de CO2 como medidas locales de ayuda en la alimentación de estas especies".
El zorro polar está incluido en la lista roja de especies amenazadas de la Unión por la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta organización internacional introdujo al zorro ártico en su clasificación no por el deshielo, sino porque la caza que perseguía su bella y rentable piel era la mayor causa de muerte de esta especie. La UICN incluye hoy al zorro polar dentro de un riesgo bajo, debido al descenso de la caza. La organización expresa que se han estudiado pocas poblaciones de esta especie. Quizá esta investigación haga subir al zorro ártico unos escalones en la clasificación de la UICN como especie más amenazada.

jueves, 17 de julio de 2008

Puma en peligro de extinción

El puma (león de montaña o pantera), es un gran felino solitario que vive en todo el continente americano. Vive en más lugares que cualquier otro felino salvaje, desde el Yukón, en Canadá al sur de los Andes en América del Sur. El puma es adaptable y generalista, por lo que se encuentra en todas las regiones de América. Es el segundo mayor felino de América, después del jaguar, y el cuarto más grande del mundo, después del tigre, el león y el jaguar, aunque está más emparentado con los pequeños felinos. Como cazador y depredador de emboscada, el puma persigue una amplia variedad de presas. Su principal alimento son los ciervos, en particular en Norte América de su área de distribución, pero también caza insectos y roedores. Prefiere hábitats con densa vegetación durante las horas de acecho, pero puede vivir en zonas abiertas.
El puma es territorial y tiene pocas crías por año, actualmente su número se ha reducido en toda América . Cada territorio de un puma dependerá de su extensión, la vegetación, y la abundancia de las presas. Aunque es un gran depredador, no siempre es la especie dominante, como cuando compite con otros depredadores como el lobo gris. Al ser un felino solitario y por lo general evita a los humanos. Es raro que un puma ataque a un ser humano, aunque se ha registrado un aumento en la frecuencia en los últimos años.
El puma fue considerado una plaga a partir de la colonización europea en América. Hoy los hábitat del puma están siendo destruidos por la expansión humana, esto ha significado que las poblaciones de pumas disminuyan en muchas partes. En particular, el puma fue extinguido en la parte oriental de Norte América, con excepción en la Florida. Se cree que este felino podría recolonizar parte de su antiguo territorio oriental. Con su amplia distribución geográfica, el puma tiene decenas de nombres y es mencionado con diversas referencias en la mitología de los pueblos indígenas de América y también en la cultura contemporánea.
Hasta finales de la década de 1990 se habían registrado 32 especies de pumas, sin embargo, un reciente estudio genético mostró que muchos de ellos son muy similares a ser reconocidos como diferentes en un nivel molecular. Tras la investigación, el canónico Mammal Species of the World (3 ª edición) reconoce seis subespecies, de los cuales cinco se encuentran únicamente en América Latina: Puma argentino (Felis concolor cabrerae), Puma de Costa Rica (Felis concolor costaricensis); Puma oriental Sudamericano (Puma concolor anthoyi), Puma norteamericano (Puma concolor couguar), Puma Sudamericano del norte (Puma concolor concolor), Puma Sudamericano del sur (Puma concolor puma).La situación de conservación de la pantera de Floria, que es el Puma de América del Norte, sigue siendo incierta. Mientras que en el resto de América, la caza furtiva y la expansión humana están haciendo desaparecer a este majestuoso felino. Son pocos los países sudamericanos (Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Venezuela y Uruguay) y centroamericanos que se preocupan por la conservación de esta especie en peligro de extinción. La Unión Mundial para la Conservación (IUCN), actualmente clasifica al puma como una especie "casi amenazada". Se ha cambiado el puma del estatuto de "menos preocupación", dejando abierta la posibilidad de que pueda ser planteado a los "vulnerables", cuando más datos sobre la distribución del puma estén disponibles.