lunes, 28 de enero de 2008

Perú: Árboles-robot absorben la contaminación

La contaminada ciudad de Lima dispondrá de árboles-robot, cada uno de ellos capaz de purificar aire suficiente para que respiren al día 20.000 personas, gracias a la iniciativa de una empresa especializada en la protección del medio ambiente. Uno de estos "superárboles", como ya se conocen en Lima a los purificadores urbanos, tiene la misma capacidad de absorber CO2 y emitir oxígeno que 1.200 árboles reales y de filtrar 200.000 metros cúbicos de aire al día, explicaron los responsables del proyecto.
La iniciativa parte de Tierra Nuestra, empresa peruana dedicada a la conservación a través del desarrollo tecnológico. "Nos juntamos un grupo de ingenieros, economistas y financieros peruanos y empezamos a trabajar en cómo podríamos solucionar el tema; así presentamos el proyecto del purificador de aire y comenzamos a desarrollarlo", narró uno de sus creadores, el ingeniero Jorge Gutiérrez. Dos años después, el prototipo del purificador PAU-20 se ha erigido en el exterior del Ministerio de Producción, donde ha sido visitado, según Gutiérrez, por escolares y autoridades. "No sólo de Perú, sino también de Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Chile, Corea, e incluso personalidades procedentes de París y Madrid", añadió el ingeniero. Su funcionamiento es simple, reproduce "determinados procesos que se realizan de forma natural en la naturaleza, procesos termodinámicos, de presión, enfriamiento", es decir, la máquina recoge aire contaminado y lo devuelve limpio, explicó Gutiérrez. Todo el proceso por un costo de tres dólares diarios.
El creador del "superárbol" afirmó que en otros países ya se han desarrollado proyectos similares, pero que todos resultaban inviables por su alto costo. "Las máquinas desarrolladas en México o Chile proponían un consumo de entre 48 y 68 kilovatios por hora y un mantenimiento continuo, mientras que nosotros apenas utilizamos 2,5 kilovatios (el equivalente a 25 bombillas de 100 vatios) y alrededor de 60 litros de agua cada cinco horas", detalló el miembro de Nuestra Tierra. En cuanto al costo de instalación, el objetivo es lograr que empresas con interés en labores de responsabilidad social se apunten como patrocinadores y que los purificadores de aire no supongan un coste para los municipios peruanos.
Aunque el proyecto ha sido especialmente desarrollado para la contaminada Lima, rodeada de cerros de arena y donde nunca llueve, el objetivo es exportar los purificadores de aire. "La idea es llevarlo a la mayor cantidad de países que tengan este problema y poder trabajar a escala mundial para mejorar la salud de las personas", aseguró Gutiérrez.
El PAU-20 ha sido admitido este año como candidato a los Rolex Award for Enterprise 2008, un galardón internacional que premia proyectos innovadores. Para Gutiérrez, el "superárbol" permitirá mitigar los problemas que acarrea la contaminación, pero matiza que su principal función será la de concienciar a la población: "la única solución real y definitiva es que las personas se sensibilicen y dejemos de utilizar combustibles fósiles". "Debemos tomar conciencia de que la salud es un bien tremendamente necesario para la vida (...) y cada miembro de la sociedad debe protegerse de la contaminación y por ello es necesario poner todo nuestro ingenio para resolverlo", concluyó.

jueves, 24 de enero de 2008

Crean Primera Bacteria Sintética

Craig Venter, padre del Proyecto Genoma Humano, acaba de fabricar en su laboratorio el primer genoma sintético de un organismo vivo. Venter y su equipo no han logrado (al menos, no aún) crear un organismo con vida de forma artificial. Pero sí han dado el primer paso para lograrlo en el futuro. La especie elegida para esta filigrana científica es la bacteria 'Mycoplasma genitalium', el ser vivo con el genoma más pequeño de cuantos son capaces de reproducirse de forma independiente.
La metodología seguida por los autores del trabajo, que se publica hoy en la revista 'Science', supone un alarde de tecnología sólo posible en las todopoderosas y millonarias instalaciones científicas del Instituto Craig Venter en Rockville (Maryland, EEUU). La secuencia del genoma del 'M. genitalium' ya se conocía desde que el propio Venter la publicara hace algunos años. De manera que ya tenían un punto de partida. Lo complicado de la técnica utilizada comienza a partir de ahí. En primer lugar, los científicos dividieron la secuencia completa, compuesta por 582.970 pares de bases o unidades básicas de ADN, en 101 pequeños trozos sin que ninguno de los cortes afectase a ningún gen. Así cada uno de ellos podía contener uno, dos o varios genes, pero se aseguraba la posibilidad de moverlos en futuras manipulaciones sin que ello afecte a ninguna función del organismo. Una vez hecho este trabajo intelectual, había que ponerse manos a la obra. Era necesario fabricar químicamente cada una de las 101 secuencias, unidad a unidad. Tras ello, el trabajo duro se lo encomendaron a dos bacterias muy usadas en los laboratorios de todo el mundo: 'Escherichia coli', una bacteria intestinal presente en los animales, y 'Saccharomyces cerevisiae', una levadura utilizada industrialmente en la fabricación del pan, cerveza y vino. Ambos organismos son capaces de absorber en su propio genoma secuencias foráneas y unirlas en partes cada vez más grandes. De esta manera, con 'E. coli' para los trozos más pequeños y con 'S. cerevisiae' que admite secuencias mucho más grandes, finalmente lograron obtener el primer genoma fabricado por completo en el laboratorio.
Uno de los objetivos que persigue el equipo de Venter con esta investigación es conocer cuál es el contenido genético mínimo que necesita un organismo para desarrollar las funciones esenciales para vivir. Por ese motivo han escogido a la bacteria con el genoma más pequeño. Según aseguran en el trabajo, esta técnica supone un primer paso para alcanzar esa meta en el futuro. Sólo es necesario ir quitándole genes y probar si sigue siendo funcional.
Las implicaciones biotecnológicas de esta técnica son enormes. Los propios autores señalan al diseño de bacterias que permitan limpiar vertidos tóxicos, fabricar biocarburantes o capturar y secuestrar CO2, como algunos de los posibles usos de esta nueva técnica en el futuro. Al mismo tiempo, sin embargo, si cayera en manos equivocadas, la técnica de Venter podría utilizarse para fabricar armas biológicas mortíferas. "Sin duda, estamos en el filo de navaja. Si somos capaces de realizar modificaciones genéticas para bien, también podríamos utilizarlas para crear agentes patógenos utilizables en una guerra bacteriológica", advierte el profesor Jouvé.