sábado, 24 de junio de 2017

¡Hipotético Planeta 9 no existe!

Planeta Nueve, Noveno Planeta o Phattie, es el nombre provisional dado a un hipotético planeta helado de gran tamaño que podría existir en el sistema solar exterior, principalmente a partir del estudio publicado el 20 de enero de 2016 en el Astronomical Journal por los astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) Michael E. Brown y Konstantin Batygin. La existencia de este planeta puede inferirse por el comportamiento de un grupo de objetos transneptunianos. Según informes de prensa de enero de 2016, el astrónomo Michael Brown situaría las probabilidades de la existencia del Planeta Nueve en un 90%. Podría tratarse del quinto gigante gaseoso que habría sido expulsado del Sistema Solar interior según postula el modelo de Niza. La existencia del Planeta Nueve explicaría las órbitas peculiares de dos grupos de objetos del cinturón de Kuiper.
El primer argumento con fuerza a favor de la existencia del Planeta Nueve fue publicado en 2014 por los astrónomos Scott Sheppard, del Instituto Carnegie de Ciencias, y Chad Trujillo, del Observatorio Gemini de Hawái, que sugirieron que las órbitas similares de ciertos objetos tales como los sednoides podrían estar influenciados por un planeta masivo desconocido en el borde del Sistema Solar.22 Sus hallazgos sugieren que una supertierra de unas 2 a 15 M, más allá de las 200 UA, con una órbita altamente inclinada de 1500 UA podría conducir a los objetos extremos del cinturón de Kuiper (KBO) en órbitas de similar tipo. 
El 2016, Batygin fue cauto en la interpretación de los resultados, diciendo: «Hasta que el Planeta Nueve sea captado por la cámara no cuenta como real. Todo lo que tenemos ahora es un eco». Brown situó las probabilidades para la existencia del Planeta Nueve en alrededor del 90 %. Greg Laughlin, uno de los pocos investigadores que sabían de antemano acerca de este artículo, da una estimación del 68,3 %. Otros científicos escépticos exigen más datos en cuanto a KBO adicionales para ser analizados o evidencia final a través de la confirmación fotográfica. Brown, aunque concede el punto de los escépticos, todavía piensa que hay datos suficientes para montar una búsqueda seria de un nuevo planeta, y asegura a todos que no va a ser una búsqueda inútil. Brown está apoyado por Jim Green, director de la División para Ciencias Planetarias de la NASA, quien dijo que «la evidencia es más clara ahora de lo que nunca ha sido antes». Tom Levenson concluyó que, por ahora, el Planeta Nueve parece ser la única explicación satisfactoria para todo lo que ahora se conoce acerca de las regiones exteriores del sistema solar. 
Este año, un nuevo estudio ha confirmado que no existe el Planeta 9, el enorme mundo hipotético que se cree está al acecho en el confín de nuestro sistema solar. Desde que el planeta fue propuesto por primera vez, varios estudios han intentado encontrar pruebas de su existencia mucho más allá de Neptuno, basados en varias firmas que dejaría. Ahora, los nuevos resultados de una encuesta de cuatro años han identificado ocho objetos trans-neptunianos de órbita grande (TNOs), que podrían ayudar a localizar un planeta en la vecindad basado en un fenómeno conocido como 'agrupamiento'. 
Un gigantesco mundo como el hipotético Planeta 9 influiría fuertemente en los objetos que lo rodean, creando condiciones tales como las órbitas estiradas que se inclinan de una manera particular sobre la base de su influencia gravitacional, explica el astrofísico Ethan Siegel en un artículo para el blog de Forbes 'Starts with a Bang'. Una condición en particular, en la que las órbitas de los objetos se agrupan en el espacio como resultado del planeta masivo, es crítica en la hipótesis del Planeta 9. Mientras que los estudios de seguimiento, incluyendo la investigación del equipo que primero propuso su existencia, han identificado varios objetos que muestran signos de agrupamiento, el nuevo estudio no encontró evidencia del fenómeno.

lunes, 19 de junio de 2017

FEDOR: El verdadero Terminator ruso

FEDOR, es capaz de conducir un coche, dar golpes con los puños, disparar armas de fuego con ambas manos siempre con una precisión envidiable, además de que puede manipular diversas herramientas, llaves y hasta cambiar bombillas. Las pruebas y la programación para nuevas tareas continuarán en los próximos meses, donde se espera tener nuevos detalles y actualizaciones acerca las tareas que podrá realizar FEDOR. 
El robot FEDOR es un desarrollo que surge de los laboratorios de Android Technics y del Advanced Research Fund, donde ahora mismo el objetivo es mandarlo al espacio a una misión individual en 2021. Sin embargo, algunas voces del gobierno no descartan que pueda servir para tareas militares, aunque el viceprimer ministro lo niegue. Según el viceprimer ministro, el que FEDOR esté aprendiendo a disparar con ambas manos es parte de sus tareas de entrenamiento, ya que con esto se mejoran las habilidades motoras finas que servirán para otras tareas de precisión. El robot además de contar con sistemas de inteligencia artificial para actuar de forma autónoma, también es capaz de servir como "avatar" e imitar los movimientos y acciones de otra persona, quien lo estaría operando de forma remota desde otros sitios. 
Fedor fue concebido para viajar al espacio junto con un equipo de cosmonautas rusos, con el fin de proporcionar auxilio y apoyo en diversas situaciones y tareas que pueden ir desde cargar distintos objetos muy pesados, operar distintos vehículos y herramientas, hasta operar armas de fuego —creo que los rusos suponen que hay que estar preparados para cualquier cosa—. Fedor comenzará a prestar sus servicios en la Estación Espacial Internacional a partir del 2021 y dejó muy en claro que no se trata de un “Terminator” sino de una Inteligencia artificial enfocada al auxilio y rescate de la humanidad. 

sábado, 10 de junio de 2017

Stratolaunch (The Roc): el avión más grande de la historia

Stratolaunch, el avión más grande del mundo, salió de su hangar a principios de este mes, donde ha sido construido en Mojave, California (EE.UU.). Por primera vez, la aeronave abandonaba las paredes y los andamios que han visto crecer su magnífica envergadura para comenzar las pruebas de combustible, entre otras. Compuesto por dos cabinas unidas por un ala de 117 metros, y con una longitud de 86 metros desde su doble morro delantero al extremo de las secciones de cola, lleva a bordo los motores de seis 747 y pesa unas 227 toneladas sin carga. Está destinado a lanzar satélites en pleno vuelo a distintas órbitas bajas de la Tierra y puede que un día también lleve seres humanos. Su primer ensayo espacial se realizará en 2019.
El proyecto Stratolaunch nació en 2011 de la mano del millonario Paul Allen con el objetivo de lanzar una versión del Falcon 5 de SpaceX capaz de situar 6,1 toneladas en órbita baja, algo nunca visto en un sistema de lanzamiento aéreo. SpaceX se retiró rápidamente del proyecto y su lugar lo ocupó Orbital Sciences, que deseaba usar Roc como plataforma para el cohete Pegasus 2, posteriormente denominado Thunderbolt. Orbital también se retiró en 2014 y durante un tiempo el futuro de la empresa estuvo en un limbo, aunque se propuso la idea de usar el avión Stratolaunch para lanzar una versión de pequeño tamaño —un 75%— de la nave alada Dream Chaser. Por fin, en junio del año pasado Stratolaunch unió fuerzas otra vez con Orbital, ahora Orbital ATK, para lanzar pequeños cohetes Pegasus XL. La decisión fue una auténtica sorpresa teniendo en cuenta que emplear semejante avión para lanzar un cohete tan pequeño es cuanto menos un poco desproporcionado. Eso sí, para no desaprovechar la capacidad de carga se lanzarán tres cohetes Pegasus en una sola misión (cada uno con una masa de 25 toneladas).
La empresa fabricante de este avión colosal pertenece al multimillonario y cofundador del gigante informático Microsoft, Paul Allen, dispuesto también a hacer carrera en el espacio. La compañía compró dos Boeing 747 usados a United Airlines y los reensambló en una sola unidad capaz de despegar con una carga de 590 toneladas. El Stratolaunch, apodado «Ruc», en honor al ave de la mitología persa tan grande que puede levantar un elefante con sus garras, tiene una intención eminentemente comercial. El objetivo es que el avión pueda colocar en órbita constelaciones de satélites diseñadas para proporcionar servicios globales de internet, imágenes, datos del clima y otros datos necesarios para los gobiernos y fuerzas armadas.
Al igual que un 747, el Stratolaunch está diseñado para ser operado por una tripulación de tres personas: piloto, copiloto y el ingeniero de vuelo, con un asiento plegable en la cabina disponible para una cuarta persona. El despegue requiere de una larga pista. La compañía cree que su avión puede ahorrar costes a la hora de poner cargas en el espacio, ya que es más baratos que los cohetes reutilizables en prueba. Una vez cumplida la misión, el avión volvería a la Tierra en perfecto estado para realizar un nuevo trabajo sin un gran mantenimiento. El Stratolaunch podría realizar a futuro labores de turismo espacial a baja altura, orbitando nuestro planeta. 
El avión es más grande que el legendario hidroavión Spruce Goose, el diseño de Howard Hughes que voló una sola vez en 1947, y que el Antonov An-225, un carguero de la era soviética originalmente construido para transportar el transbordador espacial Buran. Pero el Stratolaunh es más ligero, gracias a sus materiales más modernos. 
Stratolaunch usará la pista del Mojave Air and Space Port de California o la antigua pista del transbordador del Centro Espacial Kennedy como base de operaciones. Más adelante espera poder emplear otras pistas situadas alrededor del mundo si la demanda de lanzamientos es lo suficientemente alta. 

domingo, 4 de junio de 2017

Energía solar fotovoltaica: ¡Energía eterna!

La energía solar fotovoltaica, es una fuente de energía que produce electricidad de origen renovable, obtenida directamente a partir de la radiación solar mediante un dispositivo semiconductor denominado célula fotovoltaica, o bien mediante una deposición de metales sobre un sustrato denominada célula solar de película fina. Este tipo de energía se usa principalmente para producir electricidad a gran escala a través de redes de distribución, aunque también permite alimentar innumerables aplicaciones y aparatos autónomos, abastecer refugios de montaña o viviendas aisladas de la red eléctrica. Debido a la creciente demanda de energías renovables, la fabricación de células solares e instalaciones fotovoltaicas ha avanzado considerablemente en los últimos años.  Comenzaron a producirse en masa a partir del año 2000, cuando medioambientalistas alemanes y la organización Eurosolar obtuvo financiación para la creación de diez millones de tejados solares. 
La energía fotovoltaica no emite ningún tipo de polución durante su funcionamiento, contribuyendo a evitar la emisión de gases de efecto invernadero. Su principal desventaja consiste en que su producción depende de la radiación solar, por lo que si la célula no se encuentra alineada perpendicularmente al Sol se pierde entre un 10-25 % de la energía incidente. Debido a ello, en las plantas de conexión a red se ha popularizado el uso de seguidores solares para maximizar la producción de energía. La producción se ve afectada asimismo por las condiciones meteorológicas adversas, como la falta de sol, nubes o la suciedad que se deposita sobre los paneles. Esto implica que para garantizar el suministro eléctrico es necesario complementar esta energía con otras fuentes de energía gestionables como las centrales basadas en la quema de combustibles fósiles, la energía hidroeléctrica o la energía nuclear. Gracias a los avances tecnológicos, la sofisticación y la economía de escala, el coste de la energía solar fotovoltaica se ha reducido de forma constante desde que se fabricaron las primeras células solares comerciales, aumentando a su vez la eficiencia, y logrando que su coste medio de generación eléctrica sea ya competitivo con las fuentes de energía convencionales en un creciente número de regiones geográficas, alcanzando la paridad de red. Actualmente el coste de la electricidad producida en instalaciones solares se sitúa entre 0,05-0,10 $/kWh en Europa, China, India, Sudáfrica y Estados Unidos. En 2015, se alcanzaron nuevos récords en proyectos de Emiratos Árabes Unidos (0,0584 $/kWh), Perú (0,048 $/kWh) y México (0,048 $/kWh). En mayo de 2016, una subasta solar en Dubái alcanzó un precio de 0,03 $/kWh. 
Aunque la fotovoltaica todavía no se utiliza de forma generalizada para proporcionar tracción en el transporte, se está utilizando cada vez en mayor medida para proporcionar energía auxiliar en barcos y automóviles. Algunos vehículos están equipados con aire acondicionado alimentado mediante paneles fotovoltaicos para limitar la temperatura interior en los días calurosos, mientras que otros prototipos híbridos los utilizan para recargar sus baterías sin necesidad de conectarse a la red eléctrica. Se ha demostrado sobradamente la posibilidad práctica de diseñar y fabricar vehículos propulsados mediante energía solar, así como barcos y aviones, siendo considerado el transporte rodado el más viable para la fotovoltaica. 
El Solar Impulse es un proyecto dedicado al desarrollo de un avión propulsado únicamente mediante energía solar fotovoltaica. El prototipo puede volar durante el día propulsado por las células solares que cubren sus alas, a la vez que carga las baterías que le permiten mantenerse en el aire durante la noche. La energía solar también se utiliza de forma habitual en faros, boyas y balizas de navegación marítima, vehículos de recreo, sistemas de carga para los acumuladores eléctricos de los barcos, y sistemas de protección catódica. La recarga de vehículos eléctricos está cobrando cada vez mayor importancia. 

lunes, 22 de mayo de 2017

Hielo Combustible: ¿La energía limpia del futuro?

China anunció la semana pasada que, por primera vez, logró extraer cantidades considerables de una sustancia semejante al hielo bajo el Mar Meridional de China que muchos consideran clave para los suministros energéticos del futuro. Las autoridades de ese país calificaron la extracción de este "hielo combustible" como un gran avance. El punto de extracción de esta especie de hidrato de gas natural se encuentra a una profundidad de 1.266 metros y a unos 285 kilómetros al sureste de Hong Kong. Los especialistas chinos han retirado una media de 16.000 metros cúbicos de alta pureza al día del prometedor recurso a lo largo de siete jornadas consecutivas.
El hielo combustible es una especie de hidrato de gas natural, explica el medio 'Shanghai Daily', se encuentra en las áreas del lecho marino o tundra donde se dan las altas presiones y las bajas temperaturas necesarias para su estabilidad. El material se asemeja a simple vista al hielo y arde con facilidad como el etanol sólido; de ahí su denominación. Un metro cúbico de 'hielo combustible' equivale aproximadamente a 164 metros cúbicos de gas natural regular. Científicos internacionales consideran este material como el mejor reemplazo para el petróleo y el gas natural. Además, se cree que es más ecológico y que se encuentra en la Tierra en grandes reservas.
Los hidratos de metano o hielo combustible, fueron descubiertos en el norte de Rusia en los años 60, pero no fue sino hasta 10 o 15 años más tarde que se empezó a investigar cómo extraer el gas de los sedimentos marinos. Japón, debido a la carencia de fuentes de energía naturales, fue pionero en este campo. Otros países líderes en la exploración del hielo combustible son India y Corea del Sur, que tampoco tienen reservas propias de petróleo. Mientras Estados Unidos y Canadá también son activos en este sentido, el foco de sus exploraciones ha sido en los hidratos de metano bajo el permafrost en el norte de Alaska y Canadá.
Cabe mencionar que los hidratos de metano han sido reconocidos como una gran amenaza que verían la luz si el cambio climático continúa, y no en vano han sido considerados como una de las posibles causas de la extinción masiva del Pérmico-Triásico, conocida como “hipótesis del fusil de claratos“. Una molécula de metano es 25 veces más nociva que una de dióxido de carbono (CO2) en lo que al agravio del efecto invernadero se refiere, por lo que si el cambio climático continua, y con esto el aumento de la temperatura global, la variación de la temperatura marina y derretimiento del permafrost podría suponer que los fácilmente alterables hidratos de metano liberaran su combustible a la atmosfera, produciéndose con ello un ciclo vicioso en el cual la continua elevación de la temperatura terrestre supusiera cada vez más y más emisiones de metano provenientes de los hidratos a la atmósfera.
El metano puede formar mezclas explosivas con el aire, siendo su límite a partir del cual se puede producir la ignición de un 4% en concentración. Es por ello por lo que el metano proveniente de las fugas en los yacimientos de hidratos de metano no prende al llegar a la superficie, aunque algunos expertos como Gregory Ryskin defienden la hipótesis de que una gran fuga de metano podría originar grandes explosiones al contacto de este con el oxígeno. Un ejemplo probado de las consecuencias que podrían originar los escapes de hidratos de metano sobre el trasporte marítimo y aéreo lo encontramos el conocido como Triángulo de las Bermudas, situado en el mar de Sargazos, en donde la descomposición de algas es elevada y hay grandes depósitos de hidratos de metano que en ocasione liberan su combustible. 
Si bien el uso de los hidratos como combustible permitirá una fuente más limpia que el petróleo y carbón, no se soluciona el problema del Cambio Climático, aunque una de las alternativas que se están barajando es el soterramiento de CO2 en los yacimientos de hidratos, de modo que sea este gas el que forme un hidrato una vez extraído el metano.  Formándose así un compuesto de mayor estabilidad que aguantaría mayores condiciones de presión y temperatura. Se obtendrían entonces múltiples ventajas en ello, ya que se obtendría el metano combustible a la vez que se soterraría CO2 para evitar su fuga al ambiente.

domingo, 21 de mayo de 2017

Energía Nuclear de cuarta generación

Los nuevos reactores, más seguros y menos contaminantes, podrían estar en marcha para 2030. Más seguros, más eficientes y con menos residuos radiactivos. Así serán los reactores nucleares de la llamada cuarta generación. Por el momento se trata de un conjunto de tecnologías experimentales –todavía no hay prototipos en marcha- pero los cálculos más optimistas estiman que en 2030 podrían empezar a funcionar.
La tecnología de cuarta generación se centra principalmente en seis tipos de reactores, que se diferencian básicamente en el refrigerante que utilizan. En este sentido, los expertos hablan de dos grupos de reactores, los termales y los rápidos. En el grupo de los reactores termales se encuentran los siguientes modelos:
Reactor de muy alta temperatura, se prevé que pueda alcanzar temperaturas de 1.000° C. Asimismo, se espera que sirva para la producción de hidrógeno. En este caso, se cree que una versión de este sistema, denominado "Planta Nuclear de Nueva Generación", podría estar finalizada en 2021.
Reactor supercrítico de agua, utiliza como fluido agua cuya temperatura y presión se encuentran en su punto crítico termodinámico. De esta manera, aumentando su eficiencia térmica y su sencillez como planta. Su principal objetivo es generar electricidad a bajo costo.
Reactor de sal fundida, recibe este nombre porque su refrigerante es la sal fundida.
En cuanto a los reactores rápidos, también se trabaja en tres sistemas distintos:
Reactor rápido refrigerado por gas, conseguirá una mejor eficiencia en la conversión del uranio y en la gestión de los actínidos (elementos químicos esenciales en el proceso de obtención de energía atómica).
Reactor rápido refrigerado por sodio, aumentara la eficiencia del uso de uranio y eliminara la necesidad de isótopos transuránicos (elementos radiactivos con número atómico mayor que 92).
Reactor rápido refrigerado por plomo, su enfriamiento se produce por convección natural, y podrá utilizarse para producir hidrógeno mediante procesos termoquímicos. 
En la actualidad, las centrales nucleares que están en funcionamiento son de segunda y tercera generación, pero ya se están creando en fase experimental las de cuarta generación, que utilizan como combustible el 99% desechado por las actuales y donde la seguridad es lo más importante. Son capaces de soportar un maremoto o el impacto de un avión. Esta tecnología se centra principalmente en seis tipos de reactores reagrupados en dos tipos, los termales y los rápidos, que se diferencian básicamente en el refrigerante que utilizan. En eso está trabajando la empresa del hombre más rico del mundo TerraPower. Aunque por el momento son simulaciones que realiza desde un ordenador. El fundador de Microsoft, Bill Gates, meses después de dar a conocer su carta “profética” sobre un mundo con energía limpia, habla ahora sobre su confianza en la energía nuclear de cuarta generación. Tanto es así, que considera que vale la pena teniendo en cuenta lo que ve como las desventajas de los combustibles fósiles. Gates está poniendo su dinero en lo que cree que es el futuro de la energía “cero emisiones de CO2” y económicamente viable.

lunes, 8 de mayo de 2017

Energía nuclear: Limpia y segura

La energía nuclear o energía atómica, es una energía renovable en la que se utiliza la energía que se libera espontánea o artificialmente en las reacciones nucleares. Sin embargo, este término engloba otro significado, el aprovechamiento de dicha energía para otros fines, tales como la obtención de energía eléctrica, energía térmica y energía mecánica a partir de reacciones atómicas, y su aplicación, bien sea con fines pacíficos o bélicos. Así, es común referirse a la energía nuclear no solo como el resultado de una reacción sino como un concepto más amplio que incluye los conocimientos y técnicas que permiten la utilización de esta energía por parte del ser humano. Estas reacciones se dan en los núcleos atómicos de algunos isótopos de ciertos elementos químicos (radioisótopos), siendo la más conocida la fisión del uranio-235 (235U), con la que funcionan los reactores nucleares, y la más habitual en la naturaleza, en el interior de las estrellas, la fusión del par deuterio-tritio (2H-3H). Sin embargo, para producir este tipo de energía aprovechando reacciones nucleares pueden ser utilizados muchos otros isótopos de varios elementos químicos, como el torio-232, el plutonio-239, el estroncio-90 o el polonio-210 (232Th, 239Pu, 90Sr, 210Po; respectivamente).Existen varias disciplinas y/o técnicas que usan de base la energía nuclear y van desde la generación de energía eléctrica en las centrales nucleares hasta las técnicas de análisis de datación arqueológica (arqueometría nuclear), la medicina nuclear usada en los hospitales, etc. 
La energía nuclear se utiliza desde la década de 1950 como sistema para dar empuje (propulsar) distintos sistemas, desde los submarinos (el primero que utilizó la energía nuclear), hasta naves espaciales.
Tras el desarrollo de los buques de propulsión nuclear de uso militar se hizo pronto patente que existían ciertas situaciones en las que sus características podían ser trasladadas a la navegación civil. Se han construido cargueros y rompehielos que usan reactores nucleares como propulsión. El primer buque nuclear de carga y pasajeros fue el NS Savannah, botado en 1962. Solo se construyeron otros tres buques de carga y pasajeros: El Mutsu japonés, el Otto Hahn alemán y el Sevmorput ruso. El Sevmorput (acrónimo de 'Severnii Morskoi Put'), botado en 1988 y dotado con un reactor nuclear tipo KLT-40 de 135 MW, sigue en activo hoy en día transitando la ruta del mar del norte. Rusia ha construido 9 rompehielos nucleares desde 1959 hasta 2007, realizando recorridos turísticos, viajando hacia el polo norte, desde 1989. El coste de uno de sus viajes es de 25.000 dólares en un viaje de 3 semanas. 
La única propuesta conocida de automóvil nuclear es el diseño conceptual lanzado por Ford en 1958: el Ford Nucleon. Nunca fue construido un modelo operacional. En su diseño se proponía el uso de un pequeño reactor de fisión que podía proporcionar una autonomía de más de 8000 km. Un prototipo del coche se mantiene en el museo Henry Ford. Una opción, incluida en las alternativas al petróleo, es el uso del hidrógeno en células de combustible como combustible para vehículos de hidrógeno. Se está investigando en este caso el uso de la energía nuclear para la generación del hidrógeno necesario mediante reacciones termoquímicas o de electrólisis con vapor a alta temperatura. 
La aplicación práctica más conocida de la energía nuclear es la generación de energía eléctrica para su uso civil, en particular mediante la fisión de uranio enriquecido. Para ello se utilizan reactores en los que se hace fisionar o fusionar un combustible. El funcionamiento básico de este tipo de instalaciones industriales es similar a cualquier otra central térmica. Se necesitan medidas de seguridad y control mucho más estrictas. En el caso de los reactores de cuarta generación estas medidas podrían ser menores, mientras que en la fusión se espera que no sean necesarias. La cantidad de combustible necesario anualmente en estas instalaciones es varios órdenes de magnitud inferior al que precisan las térmicas convencionales. Las emisiones directas de CO2 y NOx en la generación de electricidad, principales gases de efecto invernadero de origen antrópico, son nulas; aunque indirectamente, en procesos secundarios como la obtención de mineral y construcción de instalaciones, sí se producen emisiones.

sábado, 6 de mayo de 2017

Energía eólica: infinita energía

Energía eólica, es la energía obtenida del viento, es decir, la energía cinética generada por efecto de las corrientes de aire al desplazarse de áreas de alta presión hacia áreas de baja presión y que es transformada en otras formas útiles para las actividades humanas. En la actualidad, este tipo de energía es utilizada principalmente para producir energía eléctrica mediante dispositivos llamados aerogeneradores que transforman la energía cinética del viento en energía eléctrica. La energía eólica es un recurso abundante, renovable, limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar las turbinas de las centrales termoeléctricas que funcionan a base de combustibles fósiles y son utilizadas para generar energía eléctrica. 
La energía eólica no es algo nuevo, es una de las energías más antiguas junto a la energía térmica. El viento como fuerza motriz se ha utilizado desde la antigüedad. Así, ha movido a barcos impulsados por velas o ha hecho funcionar la maquinaria de los molinos al mover sus aspas. Sin embargo, tras una época en la que se fue abandonando, a partir de los años ochenta del siglo XX este tipo de energía limpia experimentó un renacimiento. La energía eólica crece de forma imparable ya en el siglo XXI, en algunos países más que en otros, pero sin duda alguna en España existe un gran crecimiento, siendo uno de los primeros países, por debajo de Alemania a nivel europeo o de Estados Unidos a escala mundial. El auge del aumento de parques eólicos se debe a las condiciones favorables de viento, que ocupa un puesto principal, entre los que se puede destacar que el recurso de viento es excepcional. La industria de la energía eólica en tiempos modernos comenzó en 1979 con la producción en serie de turbinas de viento por los fabricantes Kuriant, Vestas, Nordtank, y Bonus. Aquellas turbinas eran pequeñas para los estándares actuales, con capacidades de 20 a 30 kW cada una. Desde entonces, la talla de las turbinas ha crecido enormemente, y la producción se ha expandido a muchos sitios. 
La microgeneración de energía eólica consiste en pequeños sistemas de generación de hasta 50 kW de potencia. En comunidades remotas y aisladas, que tradicionalmente han utilizado generadores diésel, su uso supone una buena alternativa. También es empleada cada vez con más frecuencia por hogares que instalan estos sistemas para reducir o eliminar su dependencia de la red eléctrica por razones económicas, así como para reducir su impacto medioambiental y su huella de carbono. Este tipo de pequeñas turbinas se han venido usando desde hace varias décadas en áreas remotas junto a sistemas de almacenamiento mediante baterías. Las pequeñas turbinas aerogeneradoras conectadas a la red eléctrica pueden utilizar también lo que se conoce como almacenamiento en la propia red, reemplazando la energía comprada de la red por energía producida localmente, cuando esto es posible. 
Existe una gran cantidad de aerogeneradores operando, con una capacidad total de 369 597 MW a finales de 2014, de los que Europa cuenta con el 36,3 %. China y Estados Unidos representan juntos casi el 50 % de la capacidad eólica global, mientras que los primeros cinco países (China, EE. UU., Alemania, España e India) representaron el 71,7 % de la capacidad eólica mundial en 2014. Alemania, España, Estados Unidos, India y Dinamarca han realizado las mayores inversiones en generación de energía eólica. Dinamarca es, en términos relativos, la más destacada en cuanto a fabricación y utilización de turbinas eólicas, con el compromiso realizado en los años 1970 de llegar a obtener la mitad de la producción de energía del país mediante el viento. En 2014 generó el 39,1 % de su electricidad mediante aerogeneradores, mayor porcentaje que cualquier otro país, y el año anterior la energía eólica se consolidó como la fuente de energía más barata del país. Hasta ahora China es el mayor productor de energía eólica hasta el 2015 con una producción de 145 104 MW, seguido por la Union Europea que produjo 128 752 MW con sus parques eólicos hasta el 2014. En tercer lugar esta Estados Unidos con 74 472 MW. El desarrollo de la energía eólica en los países de Latinoamérica está en sus inicios, y la capacidad conjunta instalada en ellos, hasta finales de 2013, llega a los 4709 MW.